Mahé Drysdale es el remero individual más dominante que el mundo del remo ha conocido en el siglo XXI y uno de los grandes campeones olímpicos de Nueva Zelanda. Nacido el 11 de noviembre de 1978 en Auckland, construyó durante más de una década una hegemonía en el uno sin timonel masculino que le reportó dos oros olímpicos, seis títulos mundiales y el reconocimiento como el mejor remero individual de su generación.
La modalidad más exigente: el uno sin timonel
El uno sin timonel es la prueba de remo más pura y más exigente que existe. En ella no hay compañeros que aporten energía, no hay timonel que dirija la embarcación, no hay nadie que compense los momentos de debilidad. Solo el remero, los remos y el agua. Ganar en esta modalidad exige una capacidad aeróbica y anaeróbica excepcional, una técnica impecable y una fortaleza mental que permita mantener el esfuerzo máximo durante los aproximadamente seis o siete minutos que dura la carrera.
Drysdale dominó esa prueba durante una década, lo que habla de atributos físicos y mentales fuera de lo común.
La temporada de 2008: la enfermedad y el bronce
En los Juegos de Pekín 2008, Drysdale llegó como gran favorito pero sufrió una infección respiratoria en los días previos a la final que mermó significativamente sus capacidades. Aun así compitió y terminó tercero, ganando el bronce en condiciones que habrían llevado a muchos a retirarse. Esa medalla, aunque de bronce, dice tanto de su carácter como sus oros posteriores.
La derrota en Pekín fue la motivación que marcó los años siguientes. Drysdale entrenó con una intensidad renovada y llegó a los Juegos de Londres 2012 en el mejor momento de su vida deportiva.
Los dos oros olímpicos: Londres y Río
En Londres 2012, Drysdale ganó el oro en el uno sin timonel de manera convincente, completando la que había sido la gran asignatura pendiente de su carrera. Cuatro años después, en Río 2016, con treinta y siete años, repitió la hazaña ganando su segundo oro olímpico. Competir al más alto nivel en el remo individual con esa edad es extraordinario: el remo exige una combinación de potencia y resistencia que normalmente alcanza su pico entre los veintiocho y los treinta y cinco años.
El legado neozelandés
Drysdale forma parte de una tradición de excelencia en el remo neozelandés que incluye también a los cuatriplex de los años noventa y a otros remeros individuales destacados. Nueva Zelanda, con una población de solo cinco millones de personas, ha producido de manera desproporcionada un número elevado de campeones olímpicos y mundiales en remo, y Drysdale es el símbolo más visible de esa tradición.
Su historia también es un ejemplo de perseverancia: los contratiempos de Pekín 2008 no lo detuvieron. Los años no lo detuvieron. Y esa determinación es probablemente su mayor legado para el deporte.