El remo es uno de los deportes de resistencia más exigentes: un ciclo de palada activa simultáneamente las piernas, el tronco y los brazos en una cadena cinética coordinada y repetida miles de veces en cada sesión. Este volumen de trabajo, unido a las cargas de tracción sobre la columna y las extremidades superiores, hace que ciertas lesiones sean especialmente frecuentes entre remeros de todos los niveles. Conocer sus causas y cómo prevenirlas es fundamental para prolongar la práctica de este deporte. Esta guía tiene carácter informativo; ante cualquier dolor persistente, consulta a un profesional de la salud.
Lesiones más frecuentes
Dolor lumbar y lesiones discales. La flexión de tronco al alcanzar con el remo y la extensión explosiva al tirar generan una carga cíclica sobre los discos lumbares L4-L5 y L5-S1. La acumulación de miles de paladas diarias, especialmente con técnica defectuosa o con el core débil, puede provocar contracturas musculares, protrusiones discales y, en casos graves, ciática por compresión radicular.
Fracturas por estrés de costilla. Son una lesión característica del remo. La contracción repetida del serrato anterior, los intercostales y los músculos del dorso durante el tirón genera microfracturas en la cara lateral de las costillas medias. El dolor es progresivo, se intensifica con la respiración profunda y puede confundirse inicialmente con una contractura intercostal.
Tendinitis del extensor cubital del carpo. La muñeca trabaja en una posición de desviación cubital y extensión durante el agarre del remo. La inflamación del tendón extensor cubital del carpo es muy frecuente en remeros de banco fijo y de banco móvil, y se manifiesta como dolor en el dorso de la muñeca, especialmente al girar el antebrazo.
Síndrome del túnel carpiano. El agarre prolongado y firme del remo comprime el nervio mediano a su paso por el túnel carpiano, generando hormigueo, entumecimiento y pérdida de fuerza en los dedos pulgar, índice y medio, especialmente durante las sesiones nocturnas o al despertar.
Tendinopatía rotuliana. El empuje de piernas en cada palada somete el tendón rotuliano a una carga repetitiva significativa. Los remeros que aumentan bruscamente el volumen de entrenamiento o que utilizan mucha apertura de rodilla en el catch pueden desarrollar dolor en el polo inferior de la rótula que empeora al bajar escaleras o al incorporarse.
Factores de riesgo
El principal factor de riesgo es el aumento brusco del volumen de entrenamiento, especialmente durante los campos de concentración o al inicio de la temporada competitiva. La técnica incorrecta —especialmente un tirón con los brazos antes de que las piernas hayan completado la extensión, o un exceso de redondeo lumbar en el alcance— multiplica las fuerzas sobre la columna y las muñecas.
El uso de remos o de bancos mal ajustados a la talla del deportista, así como el agarre excesivamente firme durante sesiones largas, son factores modificables que contribuyen a las lesiones de muñeca. La debilidad del core y de la musculatura estabilizadora escapular reduce la transferencia de fuerza y sobrecarga estructuras pasivas como los ligamentos y los discos.
Cómo prevenirlas
El trabajo específico de fuerza del core —plancha, ejercicios de estabilización lumbar y fortalecimiento del glúteo— reduce la carga sobre los discos lumbares al mantener una posición más neutral en el alcance. La revisión técnica periódica con el entrenador, con apoyo de videoanálisis, permite detectar compensaciones antes de que generen lesión.
La progresión gradual del volumen es la medida más eficaz contra las fracturas por estrés de costilla: no aumentar más de un diez por ciento semanal el kilometraje en agua o en ergómetro. Para las muñecas, alternar el agarre firme con un agarre más relajado en los tramos de bajo esfuerzo y realizar estiramientos de flexores y extensores al finalizar cada sesión reduce la irritación tendinosa.
Recuperación
El dolor lumbar muscular agudo responde al reposo relativo, al calor local y a la fisioterapia con movilización suave. Las protrusiones discales pueden requerir varias semanas de fisioterapia y un ajuste técnico permanente antes de volver al agua. Las fracturas por estrés de costilla exigen reposo del remo entre seis y diez semanas, con confirmación por gammagrafía o resonancia antes de retomar el entrenamiento.
La tendinitis de muñeca se trata con reposo relativo, antiinflamatorios y órtesis nocturna durante dos a cuatro semanas, seguidos de fisioterapia excéntrica. El síndrome del túnel carpiano leve mejora con férulas nocturnas y corrección del agarre; los casos moderados-graves pueden requerir infiltración o liberación quirúrgica. La tendinopatía rotuliana sigue un protocolo de carga progresiva de ocho a doce semanas con fisioterapia específica.