Siete jugadores para todo el campo
En el rugby a 7, el reparto de 7 jugadores en un campo de 100 x 70 metros obliga a una organización muy diferente a la del rugby a 15. La distinción clásica entre forwards (delanteros especializados en el trabajo de contacto) y backs (tres cuartos especializados en el juego con balón en mano y en espacio abierto) sigue existiendo en teoría, pero en la práctica los roles se diluyen considerablemente.
Los entrenadores de sevens buscan jugadores con una característica por encima de todas: la polivalencia. Un jugador que solo sabe hacer una cosa —empujar en el scrum, o correr en el espacio abierto, o defender cerca del ruck— es un lujo que un equipo de 7 no puede permitirse.
Los tres del scrum: forwards de otro tipo
Los tres puestos del scrum en el rugby a 7 (pilar izquierdo, hooker y pilar derecho) son técnicamente forwards, igual que en el rugby a 15. Pero ahí terminan las similitudes.
Un forward de rugby a 15 puede pesar 115 kilos y no necesitar correr más de 30 metros en una jugada. En el sevens, un forward que pesa más de 100 kilos y no tiene buena velocidad o resistencia es un problema en defensa: el equipo rival lo buscará en el espacio abierto sabiendo que no puede cubrir el campo como un back.
Los mejores forwards del Sevens World Series suelen ser atletas de entre 90 y 105 kilos con una agilidad y velocidad inusuales para su tamaño. Fiji, que ha dominado el circuito mundial durante años, ha producido algunos de los mejores ejemplos de este tipo de jugador: grandes, rápidos, con buenas manos y capaces de jugar en cualquier zona del campo.
La función del hooker en el scrum del sevens es la misma que en el 15 —talonar el balón con el pie— pero fuera del scrum, el hooker del sevens es un jugador más de campo como cualquier otro.
El medio de melé: el director de orquesta
El medio de melé (scrum-half) es la posición que más se parece a su equivalente en el rugby a 15. Su función es recoger el balón del ruck, del maul, del scrum o del saque de línea y distribuirlo hacia los jugadores en mejor posición. Es el punto de conexión entre la fase de contacto y el juego abierto.
En el sevens, el medio de melé tiene una importancia si cabe mayor que en el 15 porque las decisiones deben tomarse más rápido. No hay tiempo para analizar la defensa rival durante varios segundos antes de pasar: el juego es tan veloz que el scrum-half debe tomar sus decisiones en fracciones de segundo.
Los grandes medios de melé del sevens también son peligrosos en ataque directo. Un scrum-half que puede romper la primera línea defensiva con una carrera corta o que puede buscar el try en situaciones de poder numérico a su favor añade una dimensión que multiplica las opciones del equipo.
El apertura y los backs: la velocidad como arma principal
El apertura (fly-half) en el rugby a 7 tiene un papel similar al del 15 —primer receptor del balón tras el medio de melé, primer tomador de decisiones en el juego abierto—, pero en el sevens el énfasis en la velocidad y en el juego de ataque es mucho mayor que en el 15, donde el apertura puede optar por una patada territorial.
Los otros backs (centro, ala, y la posición flexible que cierra el equipo) son los jugadores que más tries marcan porque son los que reciben el balón en el espacio y deben convertirlo en puntos. La velocidad punta, la capacidad de engañar al defensor con un cambio de ritmo o dirección, y la habilidad para pasar en carrera son las cualidades más valoradas en estas posiciones.
La posición número 7: la comodín
La séptima posición del equipo (numéricamente) es la más flexible de todas. Puede ser un jugador de tipo forward que añade masa al scrum, un back rápido que amplía las opciones de ataque, o un jugador híbrido que hace bien ambas cosas. En muchos equipos de élite, este puesto es ocupado por el jugador más completo del squad: el que es suficientemente grande para el contacto y suficientemente rápido para el espacio.
En las grandes selecciones del sevens, los jugadores tienden a rotar por diferentes posiciones dentro del partido según las necesidades tácticas del momento. Un ala puede terminar el partido jugando de apertura o de centro si las circunstancias lo requieren. Esta flexibilidad es otra de las cualidades que distingue a los mejores jugadores del sevens de los especializados del rugby a 15.