El casco: cerrado y sin visera exterior
El casco de salto de esquí es un casco integral de cara completa, pero con una particularidad que lo distingue de los cascos alpinos o de snowboard: no lleva visera exterior separada. La protección para los ojos se integra en el propio casco con una pantalla fija o abatible de policarbonato, o bien el saltador lleva gafas de ventisca específicas.
Esta diferencia no es estética: una visera que sobresalga podría alterarse aerodinámicamente durante el vuelo o romperse en una caída. Los cascos de salto están homologados según la norma EN 1077 (alpino) y además deben cumplir los criterios de seguridad adicionales de la FIS.
Los materiales más comunes son el ABS de alta resistencia para la carcasa exterior y el EPS de alta densidad para la absorción de impactos. Los modelos de competición incorporan carbono en la carcasa para reducir peso. Precios orientativos:
- Nivel iniciación/club: 150-300€ (marcas como Alpina o Carrera)
- Nivel competición: 400-800€ (Uvex, Bolle, modelos personalizados)
Las botas: la lengüeta alta como herramienta técnica
Las botas de salto de esquí parecen, a primera vista, similares a unas botas de esquí de fondo, pero con una diferencia determinante: la lengüeta delantera es notablemente más alta y rígida, alcanzando hasta la mitad de la espinilla. Esta lengüeta es ajustable en muchos modelos y actúa como pivote que define el ángulo de inclinación hacia delante del cuerpo durante el vuelo.
En el salto, la bota no se encarga de girar ni controlar el esquí como en alpino: su función principal es transmitir la posición del tobillo al esquí y sostener al saltador en el ángulo correcto. La suela es plana y relativamente flexible para facilitar el movimiento durante el despegue.
Fischer y Alpina son los fabricantes de referencia en botas de salto. Un par de botas de nivel club cuesta entre 200 y 500€; los modelos de élite personalizados pueden superar los 700€.
Las fijaciones: la liberación delantera como elemento de seguridad
Las fijaciones de salto de esquí son radicalmente distintas a las del esquí alpino. Se denominan fijaciones de liberación delantera (o Rottefella, por el fabricante noruego que las popularizó) y están diseñadas para liberarse hacia adelante en caso de caída.
Su mecanismo funciona así: la bota se fija al esquí en la parte del talón mediante un cable elástico, mientras la punta queda libre para pivotar hacia arriba durante el vuelo. En una caída hacia adelante, el cable se suelta y los esquís se desprenden del pie. Esto es crítico porque en el salto, casi todas las caídas son frontales y la torsión lateral que liberaría una fijación alpina convencional nunca se produce.
Rottefella (Noruega) domina absolutamente este mercado. Sus modelos Pilot y Salto son los más utilizados, con precios entre 120 y 350€.
Conjunto completo y consideraciones para principiantes
Para alguien que se inicia en el salto de esquí, lo habitual es comenzar con material de club (botas y fijaciones compartidas) antes de invertir en equipo propio. La prioridad debe ser un casco que se ajuste correctamente a la cabeza, ya que la seguridad es innegociable. Las botas y fijaciones deben ser revisadas por el entrenador antes de cada temporada para verificar la calibración del sistema de liberación.