El equipamiento del saltador de esquí es radicalmente diferente al de cualquier otro esquiador. Cada pieza está diseñada con un propósito aerodinámico específico, regulada al milímetro por la FIS para garantizar la igualdad competitiva y sometida a controles rigurosos antes de cada competición. Conocer el equipamiento ayuda a entender mejor la técnica y los récords del deporte.
Los esquís de salto: plataformas aerodinámicas
Los esquís de salto de esquí son los más largos y anchos del mundo del esquí. No tienen nada que ver con los alpinos o los de fondo: son plataformas aerodinámicas diseñadas para maximizar la sustentación durante el vuelo.
Longitud: la longitud máxima permitida se calcula en función de la altura del saltador. La regla establece que la longitud no puede superar el 145% de la altura del atleta. Para un saltador de 175 cm, esto equivale a 253 cm como máximo. En la práctica, los esquís de competición de élite tienen entre 240 y 270 cm.
La relación longitud-IMC: la FIS ha introducido normas que también relacionan la longitud del esquí con el Índice de Masa Corporal (IMC) del saltador. Un saltador con IMC inferior a 21 (considerado bajo peso) no puede usar los esquís de máxima longitud. Esta regla busca evitar que los saltadores adelgacen de forma extrema para beneficiarse de esquís más largos.
Anchura: entre 10 y 12 cm en la zona central. Esta anchura es lo que crea la sustentación aerodinámica durante el vuelo.
Sin aristas laterales: los esquís de salto no tienen aristas metálicas en los lados. La superficie inferior es plana y lisa, optimizada para el deslizamiento en el inrun.
Las fijaciones: están colocadas muy hacia atrás en el esquí, a diferencia de los esquís alpinos donde la fijación está en el centro. Esta posición retrasada permite que el pie quede en la posición óptima durante el vuelo.
Material: la estructura interna es de madera de alta calidad (fresno, haya o poplar) con refuerzos de fibra de vidrio o carbono. La superficie exterior es una lámina de plástico tratado.
El traje: el ala del saltador
El traje es la pieza que más impacta en el rendimiento después del propio trampolín. A diferencia de un traje de esquí alpino (diseñado para reducir la resistencia aerodinámica de un cuerpo que desciende verticalmente), el traje del saltador es una herramienta de sustentación: actúa como un ala secundaria que eleva al saltador durante el vuelo.
Porosidad: la FIS regula que el material del traje debe tener una porosidad mínima de 40 litros por m²/s. Materiales más impermeables crearían demasiada sustentación y darían una ventaja artificial excesiva.
Ajuste: el traje no puede ser ni demasiado ajustado (lo que reduciría la sustentación) ni demasiado holgado (lo que crearía bolsas de aire no controladas). La FIS mide el ajuste en puntos específicos del cuerpo con calibradores antes de las competiciones.
Diseño de una pieza: el traje es integral, cubriendo desde el cuello hasta los tobillos y las muñecas.
Las botas: la articulación del vuelo
Las botas del salto de esquí permiten al saltador inclinar el cuerpo hacia adelante durante el vuelo, lo que es imposible con botas de esquí alpino (completamente rígidas). La articulación delantera permite una inclinación de hasta 20-30 grados respecto a la vertical.
Son botas de rigidez moderada: suficientemente duras para controlar el esquí durante el inrun y el aterrizaje, pero con suficiente flexibilidad para la inclinación del cuerpo en el vuelo.
El casco: seguridad obligatoria
El casco es obligatorio en todas las competiciones de la FIS desde 2009 para los adultos. Debe cumplir las normativas de seguridad específicas de la FIS, que son más exigentes que los estándares de los cascos de esquí alpino convencionales, dado que el saltador puede alcanzar velocidades de 100 km/h en el inrun.
Las gafas
Las gafas son prácticamente universales en el salto de esquí, aunque técnicamente opcionales para los adultos. Protegen los ojos de las corrientes de aire a alta velocidad y del deslumbramiento solar en trampolines con orientación al este (especialmente en las mañanas soleadas de invierno). Las gafas más utilizadas son de policarbonato antiimpacto con lentes tratadas anti-UV y antiempañamiento.