Si Tony Hawk es el rostro del skateboarding, Rodney Mullen es su cerebro. Nacido el 17 de agosto de 1966 en Gainesville, Florida, Mullen es considerado el inventor de los trucos más fundamentales del skate moderno: el kickflip, el heelflip, el ollie plano y el 360 flip, entre muchos otros. Sin su contribución técnica, el skateboarding de calle tal y como existe hoy simplemente no sería posible.
Los inicios: un adolescente que negoció con su padre
La historia de Rodney Mullen con el skate comienza de forma inusual. Su padre le prohibió practicarlo convencido de que era peligroso, y solo accedió cuando el joven Rodney le prometió abandonarlo si alguna vez se hacía daño. Esa presión se convirtió en un motor: Mullen aprendió a caer, a controlar su cuerpo y a minimizar el riesgo con una precisión casi obsesiva.
Con trece años ya competía en freestyle, la disciplina del skate que se practica en suelo plano y premia la creatividad técnica. Su talento era tan evidente que el legendario Stacy Peralta lo fichó para el Powell Peralta Bones Brigade, el equipo más icónico de los años ochenta. Junto a Hawk, Caballero y McGill, Mullen formó parte de la generación que transformó el skateboarding.
Logros y récords: dominio absoluto del freestyle
Entre 1980 y 1988, Rodney Mullen compitió en treinta y seis campeonatos mundiales de freestyle y ganó treinta y cuatro. Una tasa de victorias que no tiene equivalente en prácticamente ningún deporte individual. Pero más allá de los títulos, su legado reside en los trucos que inventó durante esos años y que cambiarían para siempre la gramática del skateboarding.
En 1982 ejecutó el primer ollie plano de la historia: adaptó el truco inventado por Alan Gelfand en la rampa y lo trasladó al suelo llano. Este movimiento fue la llave que abrió la puerta del street skating, porque permitía saltar obstáculos y realizar combinaciones sin necesidad de rampas ni infraestructura. Ese mismo año inventó el kickflip, el trick más ejecutado en la historia del skateboarding.
Estilo y legado: ciencia aplicada al movimiento
Lo que diferenciaba a Mullen del resto no era solo la dificultad de sus trucos, sino la comprensión sistemática que tenía del movimiento. Se acercaba al skateboarding con mentalidad de ingeniero: analizaba la física de cada truco, descomponía los movimientos en partes y los reconstruía con variaciones. Esa metodología le permitió crear una biblioteca de trucos que otros skaters heredaron y usaron como base.
Mullen se convirtió en cofundador de World Industries y más tarde de Almost Skateboards, dos empresas que marcaron la industria del skate. También ha dado charlas en el MIT y en conferencias tecnológicas sobre innovación y creatividad, trazando paralelos entre su método de invención de trucos y el diseño de software.
Impacto: el lenguaje que habla el skate moderno
Todo skater que ejecuta un kickflip, un heelflip o un 360 flip está usando el vocabulario que Rodney Mullen construyó. Su influencia sobre el skateboarding moderno es tan profunda que resulta difícil de cuantificar: está en cada competición olímpica, en cada parque, en cada vídeo de Instagram. Mullen no solo ganó campeonatos; escribió el diccionario del deporte.
Su historia también tiene una dimensión humana extraordinaria: un niño al que casi se le prohíbe practicar su pasión acaba convirtiéndose en la persona que más ha influido en la evolución técnica de ese mismo deporte.