La halfpipe es la estructura más asociada al imaginario del skateboard vertical o vert, el estilo que predominó en los años 80 y que vivió su momento de mayor visibilidad mediática con las competiciones de la X Games a partir de mediados de los 90. A diferencia del bowl, que ofrece una experiencia más circular y fluida, la halfpipe impone un ritmo pendular: el skater va de una pared a la otra, ganando altura con cada pasada y disponiendo de un breve momento de vuelo sobre el coping para ejecutar su truco antes de reentrar en la rampa.
El vert skateboarding en halfpipe requiere una velocidad base muy alta y una lectura precisa de la curvatura de la transición. Un cálculo erróneo de la distancia al coping puede traducirse en una caída desde más de cuatro metros de altura sobre una superficie dura, por lo que los cascos y protecciones son obligatorios en este formato. Los trucos de halfpipe tienen una espectacularidad particular: al ejecutarse con el skater en posición vertical sobre la estructura y a gran altura, los grabs y las rotaciones son claramente visibles para el público desde lejos.
Aunque la halfpipe no es actualmente modalidad olímpica en skateboard, su influencia en el desarrollo de la disciplina es enorme. Tony Hawk, el nombre más reconocido del vert skating, convirtió los grandes airs de halfpipe en parte del imaginario popular a través de videojuegos, documentales y actuaciones en eventos de televisión. La cultura del vert sigue viva en competiciones independientes como las X Games y en comunidades de skaters que mantienen activos los pocos espacios con halfpipes profesionales disponibles.