Una de las curiosidades más llamativas para el aficionado que descubre los deportes de deslizamiento olímpicos es que tres disciplinas tan diferentes —el luge, el skeleton y el bobsleigh— utilizan exactamente el mismo canal de hielo. No hay una pista para cada deporte, sino una única instalación que se adapta y se gestiona para acoger la competición de los tres. Esta convivencia, que es la norma en todas las sedes olímpicas de deportes de deslizamiento, es el resultado de una combinación de necesidad económica y pragmatismo logístico.
El canal de hielo es una estructura de hormigón refrigerado artificialmente que mide entre 1.200 y 1.500 metros de longitud, con un perfil de curvas diseñado para satisfacer los requisitos técnicos de los tres deportes simultáneamente. Lo que permite la coexistencia son los puntos de salida diferenciados: el bobsleigh de cuatro personas —el más pesado y el que necesita más longitud de pista— usa el punto de salida más alto, que proporciona el mayor desnivel y la mayor aceleración. El luge masculino y el skeleton masculino usan puntos de salida intermedios, mientras que las categorías femeninas de ambos deportes, que trabajan con velocidades máximas menores por razones de seguridad, usan puntos de salida situados más abajo, acortando la longitud del recorrido. En los Juegos Olímpicos, donde compiten los tres deportes en un período de tiempo comprimido, el calendario de uso del canal es minucioso: skeleton por las mañanas, luge por las tardes, bobsleigh en días específicos, con los equipos de preparación de pista trabajando entre sesiones.
La gestión compartida del canal tiene implicaciones directas en el rendimiento de los atletas. El desgaste del hielo varía entre deportes: el bobsleigh, por su mayor peso, tiende a crear marcas más profundas en las curvas que pueden afectar a los trineos más ligeros del skeleton y el luge. Los preparadores de pista deben evaluar constantemente el estado del hielo y aplicar tratamientos (water laps o aplicaciones de agua que se congelan y restauran el perfil) entre sesiones. Los atletas de luge y skeleton que compiten después de sesiones de bobsleigh deben ajustar sus líneas de carrera para compensar las posibles irregularidades del hielo, lo que añade una variable adicional de adaptación a su ya de por sí exigente tarea de memorización de la pista.