El snooker tiene un sistema de faltas que no solo penaliza los errores técnicos sino que también es parte integral de la táctica del juego. Entender cuándo se comete falta, qué penalización conlleva y qué opciones tiene el rival es tan importante como saber meter bolas.
Las faltas más comunes
En el snooker existen numerosas situaciones que constituyen falta:
No golpear la bola correcta. Si toca jugar una roja y el jugador golpea primero una bola de color, hay falta. Si toca una de color específica (en la fase final) y se golpea otra, también es falta.
Potear la bola blanca (en bola o en bola blanca). Si la bola blanca cae en una tronera tras el golpe, hay falta. Es uno de los errores más comunes en el juego aficionado.
No golpear ninguna bola. Si el taco no hace contacto con ninguna bola, es falta.
Golpear dos veces la bola blanca. Si el taco roza la blanca más de una vez en el mismo golpe (algo que ocurre cuando la bola está muy cerca), hay falta.
Tocar cualquier bola con parte del cuerpo o la ropa. Cualquier contacto que no sea el taco con la bola blanca es falta.
No tener al menos un pie en el suelo durante el golpe. El jugador debe mantener contacto con el suelo en todo momento.
Las penalizaciones: mínimo 4 puntos
La falta mínima en snooker es de 4 puntos, que se otorgan al rival. Sin embargo, la penalización puede ser mayor según el valor de la bola implicada:
- Si la falta involucra a la bola negra (la más valiosa), la penalización es de 7 puntos.
- Si la falta involucra a la bola rosa, son 6 puntos.
- Si involucra a la bola azul, son 5 puntos.
- Y así con el resto de colores, siempre con el mínimo de 4.
Las penalizaciones altas por faltas sobre la negra hacen que los snookers situados detrás de la negra sean especialmente peligrosos para quien intenta resolverlos.
La opción de “pedir la falta” al rival
Una de las reglas más importantes del snooker es que, tras una falta, el jugador que recibe los puntos tiene dos opciones:
- Jugar él mismo desde la posición en que quedó la mesa.
- Pedir al infractor que vuelva a jugar desde esa misma posición.
Esta regla es tácticamente muy relevante. Si el rival dejó la bola blanca en una posición muy difícil tras la falta, el jugador no está obligado a jugar desde ahí: puede forzar al infractor a repetir el golpe. Si el rival vuelve a cometer falta, los puntos se acumulan de nuevo. Esta dinámica puede generar secuencias largas de intentos de resolver un snooker complicado.
Qué es un snooker (la posición)
Un snooker (con minúscula) es una situación en la que la bola blanca queda detrás de una o más bolas de otro color, de manera que el jugador no puede golpear directamente la bola que le toca jugar. Si el jugador no puede ver ningún punto de la bola objetivo, se dice que está en snooker completo.
Resolver un snooker requiere usar las bandas (las gomas elásticas de las paredes de la mesa) para llegar a la bola objetivo de manera indirecta. Es uno de los momentos de mayor exigencia técnica y una de las situaciones más emocionantes del juego. El nombre del deporte, snooker, proviene precisamente de este concepto, que los oficiales británicos en la India del siglo XIX usaban como término de jerga para los jugadores novatos o sin habilidad.
Faltas en la fase final de colores
En la fase final, cuando ya no quedan rojas y los colores se pegan en orden, las reglas de falta se vuelven especialmente importantes. Si un jugador hace falta y la bola blanca queda en posición de snooker sobre la bola siguiente en el orden, el rival tiene derecho a pedir que se le dé la posición como si hubiera un snooker libre: puede elegir cualquier bola de color como si fuera la que le toca, lo que abre posibilidades tácticas adicionales.