En el mundo del deporte, la pregunta «¿llegará esto a los Juegos Olímpicos?» no es solo retórica: es el indicador más claro de si un deporte ha alcanzado la madurez institucional y la escala global necesarias para ser considerado un fenómeno deportivo de primer orden. En el caso del roundnet, la pregunta se hace cada vez más frecuente y la respuesta cada vez menos improbable.
El camino hacia el reconocimiento institucional
La World Roundnet Federation (WRF) es el organismo que centraliza los esfuerzos de institucionalización del roundnet a escala global. Fundada para dar un paraguas internacional a las asociaciones nacionales que surgían en Europa, América y Asia, la WRF ha trabajado para establecer reglamentos homologados, un sistema de ranking mundial y un calendario de competiciones internacionales.
El reconocimiento formal del roundnet por las autoridades deportivas nacionales de cada país es un paso previo al reconocimiento internacional. En varios países europeos, el roundnet ha conseguido el reconocimiento de los ministerios de deporte o los comités olímpicos nacionales, lo que legitima su estructura de competición y permite acceder a subvenciones y apoyos institucionales.
La European Roundnet Association: el motor europeo
Europa ha sido el continente que más activamente ha impulsado la institucionalización del roundnet fuera de Estados Unidos. La European Roundnet Association (ERA) coordina el circuito continental, organiza el European Roundnet Championship y actúa como interlocutor ante las instituciones deportivas europeas.
El European Roundnet Championship se ha convertido en el evento más competitivo fuera de Estados Unidos, con equipos de Francia, Alemania, Países Bajos, Suiza, Austria, Bélgica y, cada vez más, de otros países del sur y este de Europa. La calidad del juego en estos campeonatos crece año tras año, lo que refuerza la percepción del roundnet como deporte serio y no como simple juego de verano.
El paralelismo con el beach volleyball
La historia del beach volleyball es el referente que más citan los defensores de las aspiraciones olímpicas del roundnet. El voleibol de playa comenzó como actividad informal en las playas de California en los años 20 del siglo XX. Durante décadas fue un juego de verano, sin federación ni reglamento oficial. En los años 80 comenzó a organizarse competitivamente, con los primeros torneos abiertos y las primeras reglas unificadas. En 1987 se fundó la FIVB Beach Volleyball World Series. Y en 1996, menos de una década después, el beach volleyball debutó como deporte olímpico en los Juegos de Atlanta.
El roundnet lleva un recorrido de quince años desde su relanzamiento moderno (2008) hasta hoy. Las similitudes con la trayectoria inicial del beach volleyball son claras: juego informal en exteriores, comunidad joven y dinámica, expansión global rápida, estructura federativa emergente. Si el roundnet sigue la misma curva de crecimiento institucional, los Juegos Olímpicos de los años 2030 o 2036 serían un horizonte plausible.
Los argumentos a favor
El roundnet tiene varios elementos que juegan a su favor como candidato olímpico:
Espectacularidad televisiva: las acciones del roundnet —salvadas, spikes, jugadas en los 360 grados— son visualmente impactantes y fáciles de transmitir en televisión o streaming. El COI valora cada vez más el impacto mediático de los deportes que incluye en el programa olímpico.
Juventud de la base: los seguidores del roundnet son mayoritariamente jóvenes de 18 a 35 años, exactamente el segmento que el movimiento olímpico necesita recuperar tras años de pérdida de relevancia entre las nuevas generaciones.
Bajo coste de instalación: el roundnet solo necesita una red y una pelota. Para los organizadores olímpicos, esto simplifica enormemente la logística en comparación con deportes que requieren infraestructura costosa.
Inclusión y accesibilidad: no requiere atletismo extremo ni condiciones físicas excepcionales para practicarse a buen nivel, lo que amplía el potencial global de participación.
Los desafíos pendientes
El camino al Olimpismo no está exento de obstáculos. El roundnet necesita una mayor presencia en África y Asia —donde la base de jugadores es aún pequeña— para cumplir los requisitos de universalidad del COI. También necesita consolidar sus estructuras antidoping y antimanipulación, que son requisitos formales para cualquier deporte aspirante. Y, sobre todo, necesita tiempo: la institucionalización deportiva es un proceso lento que no se puede acelerar indefinidamente, por muy viral que sea el deporte en redes sociales.