Cuando Hermann Brandt publicó en 1970 su estudio sobre los deportes de equipo, llegó a una conclusión que sonaba radical pero era perfectamente lógica desde su perspectiva de biólogo: la mayoría de las lesiones en el deporte de equipo son evitables, porque son consecuencia directa del diseño del reglamento, no de la naturaleza inherente del ejercicio físico.
El diagnóstico de Brandt
El análisis de Brandt identificó varias causas estructurales de las lesiones en los deportes de equipo tradicionales:
El contacto físico directo: las colisiones entre jugadores —empujones, cargas, disputas de balón— son la causa de un porcentaje enorme de las lesiones que se producen en deportes como el fútbol, el balonmano o el rugby. Muchas de estas colisiones no son accidentales sino el resultado lógico de reglas que permiten o incluso incentivan el contacto.
El marcaje individual: seguir a un adversario de manera estrecha crea situaciones de tensión física y psicológica que generan movimientos bruscos, cambios de dirección abruptos y confrontaciones que aumentan el riesgo de lesión.
Las disputas de balón: en deportes donde dos adversarios pueden competir físicamente por el mismo balón simultáneamente, las lesiones por colisión son inevitables.
Brandt diseñó el tchoukball para eliminar todas estas causas de lesión mediante el reglamento: sin contacto, sin marcaje, sin disputas directas de balón en el aire.
El resultado: un deporte excepcionalmente seguro
Las estadísticas de lesiones del tchoukball confirman el éxito de la aproximación de Brandt. Los estudios comparativos sobre incidencia de lesiones en deportes de equipo sitúan consistentemente al tchoukball entre los deportes con menores tasas de lesión por horas de práctica.
Las lesiones más frecuentes en el tchoukball son de carácter leve:
- Dedos: las recepciones incorrectas del balón que viene rebotado desde el trampolín a alta velocidad pueden causar torceduras o fracturas leves de dedos. Es el tipo de lesión más habitual.
- Distensiones musculares: los movimientos de aceleración, frenada y cambio de dirección para anticipar el rebote del trampolín pueden causar distensiones leves, especialmente en los músculos de las piernas.
- Caídas: aunque son poco habituales, una caída durante el movimiento puede causar contusiones o torceduras de tobillo.
Las lesiones graves, especialmente las causadas por el contacto con otros jugadores —desgarros, fracturas por impacto, concusiones— son prácticamente inexistentes en el tchoukball.
Tchoukball adaptado: deporte para todos
La filosofía de inclusión que inspiró la creación del tchoukball ha derivado también en el desarrollo de modalidades adaptadas para personas con discapacidad. El tchoukball en silla de ruedas es la adaptación más extendida, con reglas que mantienen la esencia del juego original adaptando el campo y las dimensiones del trampolín a la práctica desde la silla.
Esta versión adaptada ha encontrado especialmente buena acogida en programas de deporte inclusivo donde participantes con y sin discapacidad practican juntos, algo que las características del tchoukball hacen especialmente viable.
Un modelo para el deporte del futuro
La propuesta de Brandt de diseñar el deporte desde criterios de salud y seguridad, en lugar de dejar que el reglamento evolucione de manera orgánica sin considerar sus consecuencias médicas, es hoy en día más relevante que nunca. El aumento de la preocupación por las lesiones en el deporte de alto rendimiento —especialmente las lesiones cerebrales en el fútbol americano o el rugby— ha dado nueva vigencia a la visión de Brandt como pionero de una manera científica de pensar el deporte.