El tejo es uno de los pocos deportes del mundo en el que el tiempo no tiene límite: la partida termina cuando un equipo llega a 27 puntos, y eso puede ocurrir en 30 minutos o en cuatro horas. En el extremo más largo del espectro se encuentran las partidas legendarias del tejo colombiano: encuentros que se han extendido más allá de toda previsión y que han pasado a formar parte de la historia oral del deporte.
Por qué no hay límite de tiempo en el tejo
La ausencia de límite de tiempo en el tejo es una de sus características más particulares y más coherentes con el espíritu del juego. El tejo es un deporte de precisión, no de resistencia física ni de velocidad: lo que determina el resultado es la habilidad para lanzar el disco con exactitud, y esa habilidad no tiene por qué disminuir con el tiempo.
Imponer un límite de tiempo en el tejo crearía situaciones artificiales que atentan contra la esencia del deporte: partidas decididas por el reloj en lugar de por la calidad de los lanzamientos. El tejo, en su sabiduría antigua, decidió que el juego termina cuando hay un ganador claro, y punto.
Las partidas que no terminaban
En la tradición oral del tejo colombiano, las partidas extraordinariamente largas son parte de la mitología del deporte. En las teyerías y en los campeonatos, se cuentan historias de partidas que comenzaron a media mañana y terminaron cuando ya había caído la noche, de disputas que obligaron a suspender y reanudar al día siguiente, de enfrentamientos tan equilibrados que semejaban más un empate infinito que una competición.
Estas historias tienen en común un elemento: equipos perfectamente igualados en los que cada turno produce una cancelación de puntos. Cuando ambos equipos consiguen mecha en el mismo turno, se cancelan. Cuando el disco más cercano del equipo A y el más cercano del equipo B quedan a la misma distancia del bocín, se cancelan. El marcador avanza con lentitud desesperante hacia el 27.
El factor mental de las partidas largas
Las partidas muy largas de tejo son un reto mental tanto o más que físico. La técnica de lanzamiento no requiere un esfuerzo físico agotador, pero mantener la concentración durante horas sí es un desafío psicológico considerable.
En una partida larga, el primer equipo en perder la concentración suele ser el que pierde. La impaciencia, la frustración de los turnos neutrales y el cansancio mental llevan a lanzamientos apresurados que rompen la consistencia técnica. Los mejores tejeros de competición son también los que mejor gestionan la paciencia en las partidas largas.
Los récords en los campeonatos nacionales
En el Campeonato Nacional de Tejo, las partidas más largas tienden a concentrarse en las eliminatorias finales, donde los equipos que llegan son los más igualados técnicamente. En algunas ediciones del campeonato, las finales han durado más de tres horas, generando una tensión que los aficionados al tejo describen como la más intensa que puede vivirse en el deporte.
Estas partidas largas del campeonato nacional son, para quienes las presencian, la mejor demostración de la profundidad del tejo como deporte de competición: lejos del juego festivo de la teyería del barrio, la excelencia técnica de los mejores jugadores de Colombia crea encuentros de una tensión y una duración que ningún espectáculo de entretenimiento podría generar artificialmente.