Hay un antes y un después de Neymar en la historia del teqball. Cuando el astro brasileño comenzó a compartir vídeos jugando en su mesa de teqball, el deporte pasó de ser una práctica de nicho conocida principalmente en Hungría y los círculos del freestyle football a convertirse en una tendencia global de la que hablaban millones de personas.
Los vídeos que lo cambiaron todo
El momento de mayor impacto llegó durante el confinamiento de 2020. Con los estadios cerrados y los entrenamientos colectivos prohibidos en muchos países, Neymar compartió en sus redes sociales vídeos jugando al teqball en su propiedad de Mangaratiba, Brasil. La calidad técnica exhibida —control de pecho, remates de instep, intercambios sostenidos con sus amigos— era de un nivel que los seguidores del teqball ya conocían, pero que para los millones de seguidores de Neymar era completamente nuevo.
Los vídeos alcanzaron decenas de millones de visualizaciones en Instagram, YouTube y otras plataformas. El hashtag #teqball experimentó un crecimiento exponencial y las búsquedas del término en Google se multiplicaron en pocas semanas. Fabricantes de mesas de teqball recibieron un aluvión de consultas y pedidos procedentes de todo el mundo.
Lo más notable del fenómeno Neymar-teqball no fue solo la escala de la audiencia (que cualquier publicación de Neymar puede alcanzar) sino la retención del interés: muchos de los nuevos seguidores del teqball que llegaron a través de Neymar se convirtieron en seguidores duraderos del deporte, buscaron más información, descubrieron la competición organizada por FITEQ y, en algunos casos, comenzaron a jugar.
La colaboración con FITEQ
FITEQ y Neymar han mantenido una relación que va más allá de la publicación espontánea de vídeos. La federación internacional del teqball ha buscado activamente el respaldo de futbolistas de alto perfil como parte de su estrategia de crecimiento, consciente de que la asociación con estrellas del fútbol es el atajo más poderoso para llegar a la audiencia masiva del deporte rey.
En este contexto, la relación con Neymar ha incluido apariciones en eventos de FITEQ, mención del teqball en comunicaciones oficiales de la federación y el uso del material audiovisual generado por Neymar como herramienta de marketing. Para FITEQ, cada millón de personas que descubre el teqball a través de Neymar es un potencial practicante, espectador o simpatizante del deporte.
Los otros embajadores: Ronaldinho, Falcao, Pogba
Neymar no es el único futbolista que ha puesto el teqball en el mapa. Una lista de futbolistas de primer nivel ha jugado públicamente al teqball, aportando cada uno su propia audiencia y contribuyendo al efecto acumulativo de visibilidad:
Ronaldinho fue uno de los primeros grandes futbolistas en asociarse públicamente con el teqball. La elección es casi inevitable: el estilo de juego de Ronaldinho, caracterizado por la habilidad técnica desbordante, el regate elaborado y la creatividad constante, se superpone perfectamente con el teqball. Sus vídeos jugando en la mesa demostraron que sus habilidades técnicas no eran solo cosa del pasado.
Radamel Falcao ha protagonizado sesiones de teqball que se viralizaron especialmente en el mundo hispano, acercando el deporte a las audiencias de habla española y portuguesa. El hecho de que un goleador de elite como Falcao se revelara como un teqball player competente demostró que el deporte no requiere un perfil técnico específico de fútbol.
Paul Pogba aportó la visibilidad del mundo Premier League al teqball. Las publicaciones de Pogba jugando en la mesa llegaron a audiencias que los embajadores sudamericanos no alcanzaban tan fácilmente, extendiendo el alcance geográfico del fenómeno.
Otros futbolistas como Marcelo, Roberto Firmino y varios jugadores de la NFL han jugado públicamente al teqball, aunque con menor impacto que los nombres mencionados.
Por qué los futbolistas se enganchan al teqball
La atracción de los futbolistas profesionales por el teqball no es casualidad ni puramente efecto de marketing. El teqball activa exactamente el conjunto de habilidades que los futbolistas han desarrollado durante toda su carrera:
El control de balón: la habilidad para dominar el balón con todas las partes del cuerpo en espacios reducidos y bajo presión es la habilidad central del teqball, y también es el núcleo del entrenamiento técnico del fútbol de elite.
La competitividad del 1v1: el teqball singles es esencialmente un duelo técnico 1v1, una situación que los futbolistas dominan y que enciende su instinto competitivo.
La dificultad técnica progresiva: los futbolistas de elite pueden empezar a jugar al teqball en minutos, pero tardan semanas o meses en alcanzar un nivel realmente alto. Esta curva de aprendizaje satisfactoria mantiene el interés.
El impacto en las ventas de equipamiento
El efecto Neymar y, en menor medida, el de los demás embajadores futbolistas, ha tenido consecuencias directas y medibles en el mercado de equipamiento de teqball. Teq, la empresa fundada por los creadores del deporte y fabricante de las mesas oficiales de competición, ha reportado crecimientos de ventas directamente correlacionados con los picos de viralidad.
El precio de una mesa de teqball de competición (entre 2.000 y 6.000 euros) la pone fuera del alcance del consumidor individual medio, pero la ha hecho muy atractiva para clubes de fútbol, centros deportivos y academias que quieren ofrecer a sus jugadores la herramienta que usan sus ídolos. En este segmento, el efecto embajador ha sido especialmente potente.
La estrategia mediática de FITEQ
El caso del teqball y sus embajadores futbolistas es un ejemplo de estrategia de crecimiento bien ejecutada para un deporte emergente. En lugar de intentar construir su propia audiencia desde cero (lo que requeriría años y enormes recursos), FITEQ ha aprovechado la audiencia ya existente del fútbol como vía de entrada. El mensaje implícito es claro: si tu jugador favorito juega al teqball y lo encuentra fascinante, quizá tú también deberías probarlo.
Esta estrategia de préstamo de credibilidad y audiencia ha demostrado ser extraordinariamente efectiva para el teqball, y seguirá siendo el motor principal del crecimiento del deporte mientras no haya alcanzado masa crítica propia.