Im Dong-hyun es quizás el deportista olímpico más extraordinario desde el punto de vista de la adaptación humana: tres veces campeón olímpico de tiro con arco, poseedor del récord mundial en la ronda de clasificación y, al mismo tiempo, una persona que compite con una agudeza visual tan reducida que está clasificado legalmente como casi ciego. Su historia desafía cualquier noción convencional sobre los límites que las condiciones físicas imponen al rendimiento deportivo.
La visión que no ve la diana
Im Dong-hyun tiene una agudeza visual de 0,1 en el ojo izquierdo y 0,06 en el ojo derecho, cifras que en la práctica significan que no puede ver claramente la diana a 70 metros de distancia, la distancia estándar de competición en el tiro con arco olímpico. La mayoría de las personas con esa agudeza visual necesitarían gafas muy gruesas o lentes de contacto para leer o reconocer caras a distancia normal.
Curiosamente, Im no lleva corrección óptica cuando compite. Ha desarrollado técnicas compensatorias —basadas en la percepción de colores, en la memoria muscular y en el procesamiento de señales visuales difusas— que le permiten apuntar con suficiente precisión para ser el mejor del mundo.
Los Juegos de Londres 2012: el día más histórico
El momento más impresionante de la carrera de Im Dong-hyun llegó en la ronda de clasificación de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En esa ronda, que determina la posición de los arqueros antes de las eliminatorias, Im disparó 72 flechas y anotó 699 puntos sobre un máximo posible de 720, estableciendo el récord mundial en esa categoría.
Para contextualizar ese logro: significa que Im fallo solo 21 puntos sobre 720 disparos, un error relativo de menos del 3%, disparando a una diana que virtualmente no puede ver de manera nítida. Es una de las actuaciones más inverosímiles en la historia del deporte olímpico.
Los tres oros olímpicos
Im Dong-hyun ganó tres medallas de oro olímpicas: las dos por equipos en Pekín 2008 y Londres 2012, y el individual en Londres. Su actuación en el individual de Londres fue especialmente significativa por producirse en la misma edición donde estableció el récord mundial de clasificación, lo que hizo de esos Juegos el momento cumbre de su carrera.
Su aportación al equipo surcoreano por equipos fue igualmente determinante: su consistencia en la puntuación, incluso en condiciones de viento y presión extremas, lo convertía en el arquero más fiable de un equipo que ya de por sí era el más fiable del mundo.
El legado: más allá del deporte
La historia de Im Dong-hyun trasciende el tiro con arco y se convierte en una historia sobre la adaptación humana y sobre los límites reales de lo que el cuerpo y la mente pueden lograr cuando la determinación y el entrenamiento se combinan con el talento. Su caso ha sido estudiado por especialistas en visión deportiva y en neurociencia del deporte, y ha inspirado a personas con discapacidad visual en todo el mundo a no rendirse ante las limitaciones aparentes que su condición les impone.