El rifle de aire comprimido a 10 metros es la modalidad de tiro más practicada a nivel mundial. Es el punto de entrada habitual para los jóvenes tiradores y, al mismo tiempo, una de las pruebas más exigentes a nivel técnico, donde los mejores del mundo acumulan puntuaciones que hace décadas parecían imposibles.
El arma y la munición
El rifle de aire usado en competición es un arma de precisión extrema, cargada con balines esféricos de plomo de 4,5 milímetros de diámetro propulsados por aire comprimido o CO₂. El arma pesa hasta 5,5 kg y puede ajustarse en decenas de parámetros: longitud de culata, altura de la mejillera, posición del empuñadura, peso y recorrido del gatillo.
La mira es de tipo anular: el tirador alinea un anillo frontal con otro anillo en la mira trasera, centrando la imagen de la diana en el interior del anillo. No se usan miras ópticas de aumento; la alineación se realiza a ojo, lo que hace que la visión del tirador sea un factor limitante importante.
La clasificación: 60 disparos
La prueba de clasificación consiste en 60 disparos en un tiempo máximo de 75 minutos. Los tiradores pueden tomarse su tiempo entre disparo y disparo, siempre dentro del tiempo global. Cada impacto se puntúa automáticamente mediante las dianas electrónicas, que detectan la posición exacta del proyectil y calculan la puntuación con dos decimales (por ejemplo, 10,4 o 9,7).
La puntuación máxima teórica en clasificación es de 654 puntos (60 × 10,9). En la práctica, los mejores tiradores del mundo rondan los 630-635 puntos, y los récords mundiales superan los 634 puntos. La diferencia entre el primero y el octavo clasificado puede ser de apenas 3-4 puntos en los grandes campeonatos.
La final: 24 disparos con eliminación
El formato de final, establecido por la ISSF, es uno de los más emocionantes del tiro olímpico. Los ocho mejores clasificados (en los Juegos Olímpicos) o más en otros campeonatos arrancan la final con puntuación cero. Se disparan 24 tiros en total, con una eliminación tras cada dos disparos: el tirador con menor puntuación acumulada abandona la competición.
Este sistema elimina progresivamente a los participantes: tras los dos primeros disparos queda uno fuera, luego otro, y así sucesivamente. Los dos últimos tiradores en pie disputan dos disparos más para decidir el oro y la plata. El bronce se otorga en un disparo de desempate entre los dos eliminados en el penúltimo corte.
La presión psicológica de la final es radicalmente distinta a la de la clasificación: cada tiro puede significar la eliminación inmediata, y la diferencia entre quedar primero o séptimo puede ser de una décima de punto en un único disparo. Es esta dinámica la que ha convertido las finales de tiro en un espectáculo genuinamente emocionante, incluso para quienes no conocen el deporte.
Los tiradores y la posición de tiro
En rifle de 10 metros se compite de pie, con el arma apoyada en el hombro y una mano sosteniendo la culata por debajo. El brazo libre (el que no empuña el arma) descansa sobre la cadera o el pecho como punto de apoyo del codo. Los tiradores de élite visten una chaqueta especial de tiro que limita el movimiento articular y proporciona una base estable para el arma.
La posición de tiro de pie es la más exigente en términos de estabilidad: sin ningún apoyo externo, el tirador debe mantener el arma inmóvil durante los segundos que dura el proceso de apuntado, respiración y disparo. Los mejores del mundo consiguen agrupar sus impactos en un área de menos de un centímetro de diámetro a 10 metros de distancia.