El touch rugby se juega con seis jugadores en pista por equipo, lo que hace que cada posición tenga una responsabilidad muy clara tanto en ataque como en defensa. Entender el rol propio y el de los compañeros es fundamental para tomar buenas decisiones en cada momento del partido.
El medio o distribuidor de juego
El medio, conocido en inglés como link o half, es el jugador que recoge el balón en el punto de cada touch y lo distribuye al equipo. Es el cerebro del ataque: decide si pasa rápido para mantener el ritmo, cambia el punto de ataque o espera a que los compañeros se reposicionen. Un buen medio tiene visión de juego amplia, pase preciso y capacidad de leer la defensa rival en fracciones de segundo.
Los centros o jugadores de interior
Los dos o tres jugadores de la zona central del campo son los que más metros corren por posesión. Atacan en línea recta, absorben toques y mantienen la presión sobre la defensa para que los espacios laterales se abran. Defensivamente son los responsables de la línea central: deben cubrir los avances del portador contrario por la zona más directa hacia la línea de ensayo.
Los alas: velocidad y finalización
Los jugadores de ala son los encargados de finalizar las jugadas en espacios abiertos. Deben tener velocidad para aprovechar los cambios de punto de ataque y la capacidad de recibir un pase largo en plena carrera sin perder el control del balón. Defensivamente los alas cubren los espacios exteriores y deben ser especialmente atentos a los atacantes que cortan desde el interior hacia el exterior.
La rotación de roles durante el partido
Una de las características del touch rugby de alto nivel es la rotación de roles durante el juego. Cuando el medio es tocado, cualquier compañero puede asumir el rol de distribuidor del siguiente tap. Los jugadores más completos son aquellos que pueden desempeñar cualquier función según lo que requiera la jugada, sin necesitar orientaciones constantes del entrenador.
Responsabilidades defensivas colectivas
En defensa, todos los jugadores tienen la misma responsabilidad fundamental: mantenerse en línea, avanzar hacia el portador cuando el balón se mueve y replegar cinco metros tras cada touch. Los equipos que defienden bien en touch rugby son los que consiguen mantener esta línea defensiva compacta y que no permiten que los atacantes exploten los espacios creados por un defensor rezagado o mal posicionado.