Deporteka
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Touch Rugby

Variante no-contacto del rugby donde los placajes se sustituyen por toques con la mano.

También conocido como: Touch Football

El touch rugby se desarrolló en Australia durante la década de 1960 como una forma de practicar los fundamentos del rugby union y el rugby league sin el riesgo de lesiones derivadas del contacto físico. Se atribuye su creación a Bob Dyke y Ray Vawdon, quienes en 1968 fundaron el South Sydney Junior Rugby League Club en Nueva Gales del Sur y comenzaron a organizar los primeros torneos de touch football. El deporte creció con rapidez en toda Australia como actividad de entrenamiento complementario para los jugadores de rugby de contacto, pero pronto adquirió entidad propia al atraer a practicantes que buscaban una alternativa competitiva y accesible. La Federación Internacional de Touch (FIT, ahora World Touch) se fundó en 1985 y organizó el primer Campeonato del Mundo en 1988 en Canberra, con participación de seis naciones.

El Campeonato del Mundo de Touch Rugby se celebra cada cuatro años bajo los auspicios de la FIT y ha sido dominado históricamente por Australia, que ha ganado la mayoría de las ediciones en categoría masculina y femenina. Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea son los principales rivales en el hemisferio sur, mientras que en el ámbito internacional Inglaterra y Gales han competido al máximo nivel europeo. La edición de 2019, celebrada en Kuala Lumpur, reunió a más de 40 selecciones nacionales, lo que refleja el alcance global que ha alcanzado el deporte. En el circuito profesional australiano, los torneos de la National Touch League atraen a millares de espectadores y son televisados por cadenas deportivas locales. La FIT trabaja actualmente en el reconocimiento del touch rugby como disciplina olímpica en la categoría de deportes no-contacto.

El touch rugby se juega 6 contra 6 en un campo de 70 metros de longitud por 50 de anchura, con zonas de anotación (en-try zones) de 7 metros en cada extremo. El equipo que tiene el balón dispone de seis toques antes de entregar la posesión al equipo contrario; cuando el defensor toca al portador del balón con una o ambas manos, este debe hacer la reanudación de juego en ese mismo punto. Los toques deben ser suaves y controlados: cualquier toque excesivo es penalizado. El juego ofensivo exige velocidad de ejecución, amplitud en la distribución del balón y creatividad en los ataques, ya que el número limitado de toques obliga a avanzar con eficiencia. La defensa, por su parte, debe retroceder cinco metros después de cada toque, lo que abre espacios que los atacantes deben saber explotar.

El touch rugby cuenta con más de ocho millones de practicantes en todo el mundo y es especialmente popular en Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los países del Pacífico. En Europa, el deporte ha experimentado un crecimiento notable en la última década gracias a su inclusión en programas de educación física en el Reino Unido, Irlanda y Francia. En España, la Real Federación Española de Rugby ha promovido el touch como disciplina independiente y como herramienta de captación para el rugby convencional, con torneos nacionales que se celebran en más de quince comunidades autónomas. Su carácter inclusivo —puede practicarlo cualquier persona independientemente de su constitución física— y la ausencia de equipamiento especial lo hacen ideal para programas de deporte escolar y comunitario. La combinación de rapidez, trabajo en equipo y habilidad técnica sin contacto explica su creciente atractivo.