La historia de la vela oceánica se escribe en rutas: los recorridos entre puertos que los marineros han trazado a lo largo de los siglos y que las regatas modernas han convertido en escenarios de competición épica. Cada ruta tiene su carácter, su historia y sus peligros específicos. Estas son las más importantes.
La Route du Rhum: Saint-Malo a Guadalupe
Distancia: ~3.542 millas náuticas Frecuencia: cada cuatro años (años terminados en 2 y 8) Salida: Saint-Malo (Bretaña, Francia) Llegada: Pointe-à-Pitre (Guadalupe, Antillas francesas)
La Route du Rhum es la joya de la corona de la vela francesa transatlántica. Nació en 1978 por iniciativa de Michel Etevenon, periodista y organizador deportivo que quiso crear una regata popular y espectacular desde el corazón de la Bretaña hasta las Antillas.
La ruta
Saint-Malo es un puerto medieval amurallado que mira al Canal de la Mancha. Los barcos salen por la bocana y bajan hacia el Atlántico: primero frente a las costas de Bretaña y Normandía, luego bajando por la costa portuguesa y española, pasando por las Canarias y cruzando el Atlántico tropical hasta las Antillas.
La ruta no es siempre directa: la táctica de mayor debate es si ir más al norte (con vientos más fuerte pero más variables) o más al sur (con vientos alisios más constantes pero con más distancia). La elección entre esas dos opciones puede decidir la regata.
Lo que la hace especial
La Route du Rhum tiene la mayor diversidad de clases de todas las grandes regatas offshore: Ultimes (maxi-trimaranes), IMOCA 60, Ocean Fifty, Class 40, Rhum. La imagen de cientos de barcos de todos los tamaños saliendo juntos de Saint-Malo ante medio millón de personas es uno de los espectáculos únicos del deporte oceánico.
El Fastnet Race: la clásica del Atlántico Norte
Distancia: 608 millas náuticas Frecuencia: bienal (años impares) Salida: Cowes (Isla de Wight, Gran Bretaña) Llegada: Plymouth (Devon, Gran Bretaña) Organiza: Royal Ocean Racing Club (RORC)
La Fastnet Race es la más antigua e histórica de las grandes regatas oceánicas. Organizada desde 1925 por el Royal Ocean Racing Club, su nombre proviene del Faro del Fastnet (Fastnet Rock, en el extremo suroeste de Irlanda) que es el waypoint obligatorio del recorrido: los barcos van desde Cowes, bordean el Fastnet y regresan a Plymouth.
La ruta
Los barcos cruzan el Canal de la Mancha, bordean la costa sur de Irlanda, rodean el Fastnet y regresan por la misma costa. El tramo crítico es el cruce del Mar de Irlanda (especialmente el tramo sur, entre la punta de Cornualles y la Punta de Bretaña) y el paso frente al Fastnet, donde el viento del Atlántico puede ser muy violento.
La catástrofe de 1979
La Fastnet Race está asociada a la tragedia más grave de la historia de las regatas oceánicas: en agosto de 1979, una tormenta de fuerza 10-11 azotó el recorrido durante la noche. 18 regatistas murieron, 5 barcos se hundieron y 125 barcos abandonaron. La catástrofe cambió el diseño de los barcos de offshore y las reglas de seguridad a nivel mundial: el RORC endureció los requisitos de estabilidad y de equipamiento de seguridad para todas las regatas offshore, estableciendo los estándares que siguen vigentes hoy.
El Rolex Sydney Hobart: la crueldad del Estrecho de Bass
Distancia: 628 millas náuticas Frecuencia: anual (sale el 26 de diciembre) Salida: Sydney (Nueva Gales del Sur, Australia) Llegada: Hobart (Tasmania, Australia)
El Rolex Sydney Hobart es la gran regata clásica del hemisferio sur. Sale el día de San Esteban (26 de diciembre) del icónico puerto de Sydney y llega a Hobart, en Tasmania, cruzando el temido Estrecho de Bass.
La ruta y sus peligros
El recorrido baja desde Sydney hacia el sur, bordeando la costa australiana, hasta el Estrecho de Bass: el canal entre Australia continental y Tasmania, conocido por sus condiciones especialmente violentas. Cuando los vientos del norte (cálidos) choca con los del sur (polares) en ese estrecho de aguas poco profundas y topografía irregular, las olas que se generan son de una violencia desproporcionada para la distancia de la regata.
1998: el año de la tragedia
La edición de 1998 fue la más trágica de la historia de la regata y una de las peores catástrofes del deporte oceánico: una tormenta de viento extremo (con rachas superiores a los 80 nudos) azotó el Estrecho de Bass durante la noche. El resultado: 6 muertos, 5 barcos hundidos, 55 personas rescatadas de la mar. Solo 44 de los 115 barcos que salieron llegaron a Hobart.
La tragedia del Hobart 1998 generó un debate profundo sobre los límites de la seguridad en la vela oceánica que todavía no está cerrado.
La Transat Jacques Vabre: Le Havre a los trópicos
Distancia: ~4.350 millas náuticas (varía según edición) Frecuencia: bienal (años impares) Salida: Le Havre (Normandía, Francia) Llegada: Martinica o Costa Rica (según edición)
Ya descrita en detalle en la sección de competiciones, la Transat Jacques Vabre merece mención especial como ruta offshore por su estructura: la bajada desde el Canal de la Mancha, las costas de la Península Ibérica, las Canarias, el cruce del Atlántico ecuatorial y la llegada al Caribe concentran en 4.000-5.000 millas todos los tipos de navegación oceánica: tiempo cambiante del norte, el Atlántico tropical con sus alisios constantes y los mares variables de la zona de convergencia intertropical.
La Barcelona World Race: el Mediterráneo al mundo
Distancia: ~26.000 millas náuticas Frecuencia: cuadrienal (aproximadamente) Salida y llegada: Barcelona (España)
La única vuelta al mundo oceánica con base española parte del Puerto Olímpico de Barcelona, pasa por el Estrecho de Gibraltar, baja el Atlántico, bordea los tres grandes cabos del sur y regresa por Gibraltar al Mediterráneo. Es la vuelta al mundo más “mediterránea” de todas, combinando el carácter cultural español con la dureza del oceánico del sur.
La OSTAR: la madre de las transatlánticas en solitario
Distancia: ~2.800 millas náuticas Frecuencia: cuadrienal Salida: Plymouth (Devon, Gran Bretaña) Llegada: Newport (Rhode Island, EE.UU.)
La más histórica de las regatas en solitario, organizada desde 1960. No tiene la dimensión popular francesa de la Route du Rhum, pero su historia es insuperable: en sus primeras ediciones compitieron Francis Chichester, Eric Tabarly y Robin Knox-Johnston, los fundadores del deporte oceánico en solitario. Ganar la OSTAR en el siglo XXI es conectar con esa historia.