Las velas son el motor de un IMOCA 60. En una regata oceánica, el regatista pasa horas calculando qué vela ofrece la mayor velocidad para las condiciones actuales y previstas. Conocer los tipos de velas y cuándo usarlas es conocer el lenguaje técnico fundamental del deporte.
El palo y el aparejo fraccionado
Los IMOCA 60 tienen un aparejo fraccionado: el estay de proa (el cable que soporta las velas de proa) no llega a la parte más alta del palo, sino al 85-90% de la altura. Esto permite que el palo tenga mayor flexibilidad y que el grátil de las velas de proa no sea excesivamente largo. El palo de carbono, con una altura típica de 28-29 metros sobre cubierta, es el punto más alto del barco y uno de los elementos más costosos: un palo de última generación puede costar 300.000-400.000 euros.
Las velas de proa: el código J
Las velas de proa se denominan según el código J, que hace referencia a la longitud del botalón (el palo horizontal de proa desde el que se iza la vela) y al área de vela:
J1 (o Solent)
El foque más grande. Se usa con vientos ligeros a moderados (0-15 nudos). Con poco viento y en rumbos de ceñida (viento de proa), el J1 maximiza el área vélica y la tracción. En condiciones de marejada fuerte con poco viento —habitual en el Atlántico Norte— el J1 permite mantener velocidad.
J2
El foque de condiciones medias, el más usado en regata. Rango de uso: 15-25 nudos de viento. Es un buen equilibrio entre área vélica y manejabilidad. En travesías por el Atlántico Sur, donde el viento se mantiene entre 20 y 30 nudos de manera constante, el J2 es la vela dominante.
J3
El foque de condiciones duras: 25-40 nudos de viento verdadero. Área vélica reducida, tela más gruesa y resistente. El paso de J2 a J3 es una de las maniobras más habituales (y más agotadoras en solitario) en alta mar: hay que arriar el J2, instalarlo en cubierta, izar el J3 desde el fondo del barco, todo ello con el barco escorando y golpeando las olas.
Vela de tormenta de proa
Para condiciones extremas (más de 40-45 nudos). Área mínima, de tela de poliéster de alta resistencia (Dacron de alta gramaje). En el Atlántico Sur pueden ser necesarias durante días en los sistemas de baja presión más intensos.
Las velas de popa: el código de downwind
Gennaker
La vela de descenso por excelencia. Vela asimétrica de proa que se despliega en un tangón o botalón lateral. Se usa en rumbos de través a popa (90°-160°) con vientos de 10-25 nudos. Los gennakers de los IMOCA están fabricados en laminados ligeros (Cuben Fiber, Mylar-Aramid) que les dan un peso mínimo pero alta resistencia a la tracción. Un IMOCA moderno lleva habitualmente 2-3 gennakers de diferentes tamaños y cortes para diferentes rángos de viento.
Code 0
Una vela asimétrica de proa más plana que el gennaker, utilizada en rumbos de través (70°-110°) con vientos ligeros (5-15 nudos). Permite mantener velocidad cuando el viento es demasiado flojo para el gennaker o el ángulo demasiado abierto para el J2. Con los foils activos y el code 0 izado, los IMOCA modernos pueden superar los 20 nudos con apenas 12 nudos de viento real.
Spinnaker simétrico
Ya casi en desuso en los IMOCA de última generación. Requiere tangones y maniobras más complejas, y el gennaker asimétrico lo supera en prestaciones en la mayoría de ángulos y condiciones de un barco con foils.
La vela mayor
La vela mayor de un IMOCA 60 es de gran tamaño (superficie de 120-150 m²) y va en un palo con railes horizontales (lazy jacks) que permiten reducirla mediante rizos desde la cabina. El sistema de rizados permite al regatista en solitario reducir el área de la mayor sin salir a cubierta: los rizos se toman tirando de un cabo desde el interior, aunque la maniobra de asentar el rizo sí requiere salir. Los IMOCA modernos tienen hasta cuatro rizos en la mayor para adaptarse a condiciones de huracán.
Reglas sobre el inventario de velas
El reglamento de cada regata especifica:
- Número máximo de velas que pueden embarcarse al inicio.
- Peso mínimo de cada vela (para evitar velas ultrafinas que se rompen fácilmente y generan riesgo de contaminación marina).
- Prohibición de cambiar velas a mitad de regata (en solitario no hay asistencia, así que esto se aplica solo al inicio de la prueba).
- Marcaje obligatorio de cada vela con el número de vela del barco para poder verificar el inventario.
El peso de las velas embarcadas es un factor estratégico: velas más ligeras son más rápidas pero menos duraderas. En el Vendée Globe (80+ días), la durabilidad es tan crítica como la velocidad.