El FIVB Beach Volleyball World Tour —rebautizado como Beach Pro Tour en 2022— es el circuito de competición más importante del voleibol playa internacional. Desde su creación en 1987, ha pasado de ser un pequeño circuito de cuatro torneos a una estructura global con decenas de eventos en todos los continentes y un sistema de categorías que cubre desde los mejores jugadores del mundo hasta las promesas en desarrollo.
Los orígenes del circuito: 1987
La FIVB lanzó la primera edición de la Beach Volleyball World Series en 1987 con el objetivo de dar al deporte una estructura internacional comparable a otros circuitos deportivos globales. En aquella primera temporada, solo cuatro torneos formaban el circuito, con participación limitada principalmente a parejas americanas y brasileñas.
La apuesta fue a largo plazo: la FIVB sabía que el voleibol playa tenía el potencial de convertirse en un espectáculo global, pero que necesitaba tiempo y inversión para desarrollar su base de jugadores y su audiencia en distintos países. La estrategia se demostró correcta: cada año, el circuito añadía más torneos, más países y más equipos participantes.
La estructura actual: Beach Pro Tour
En 2022, la FIVB reorganizó el circuito bajo el nombre de Beach Pro Tour y estableció una jerarquía de torneos claramente diferenciada:
Elite 16: El nivel más alto del circuito. Participan las 16 mejores parejas del ranking mundial. Los torneos Elite 16 concentran a los mejores jugadores y ofrecen los mayores premios económicos y la mayor cantidad de puntos para el ranking. Se celebran en las ciudades y playas más emblemáticas del circuito.
Challenge: Torneos de nivel intermedio con 24 parejas participantes. Dan acceso al circuito a parejas de nivel mundial que aún no están entre las 16 mejores, y son una plataforma esencial para las parejas que quieren ascender en el ranking.
Futures: Torneos de desarrollo para parejas jóvenes o que están iniciando su carrera en el circuito internacional. Participan 24 parejas y los puntos que dan al ranking son menores, pero son el primer peldaño del sistema competitivo de la FIVB.
El ranking mundial y la clasificación olímpica
El ranking del Beach Pro Tour es la herramienta central de la clasificación deportiva en el voleibol playa. Las parejas acumulan puntos según sus resultados en los distintos torneos del circuito, y ese ranking determina en qué torneos pueden participar y qué semilla reciben en cada competición.
El ranking también es el principal criterio de clasificación para el Campeonato del Mundo y, con las restricciones por número de parejas por país, para los Juegos Olímpicos. Las parejas que quieren participar en París 2024 necesitaban acumular suficientes puntos en el ranking durante el período clasificatorio establecido por la FIVB.
Las ciudades emblemáticas del circuito
El Beach Pro Tour lleva el voleibol playa a rincones del mundo muy diversos, pero algunas ciudades se han convertido en sedes recurrentes y emblemáticas:
Viena (Austria): El torneo de Viena, celebrado en el centro histórico de la ciudad con la catedral de San Esteban como telón de fondo, es uno de los más espectaculares del circuito y uno de los que mayor audiencia atrae.
Hamburgo (Alemania): Otra sede histórica del circuito, con un gran torneo que atrae decenas de miles de espectadores y que se ha convertido en una celebración anual del beach volley en el norte de Europa.
Gstaad (Suiza): Un torneo único: el único del circuito celebrado en montaña, en una instalación de arena en plena localidad alpina. La imagen es surrealista pero el nivel de juego es el más alto del mundo.
Los premios económicos
El Beach Pro Tour ofrece premios económicos sustanciales para las parejas de alto nivel. Los torneos Elite 16 distribuyen entre 300.000 y 600.000 dólares en premios, mientras que los torneos de menor categoría ofrecen importes menores pero igualmente significativos para jugadores en desarrollo.
Los mejores jugadores del circuito pueden ganar varios cientos de miles de dólares al año en premios, sin contar los contratos de patrocinio. Las estrellas del circuito —las parejas más conocidas y más ganadoras— negocian contratos de patrocinio con marcas deportivas y otras empresas que pueden superar los premios de competición.