En la historia del deporte olímpico de verano, pocas historias igualan la de Misty May-Treanor y Kerri Walsh Jennings. Tres oros olímpicos consecutivos, 112 partidos consecutivos sin derrota en el circuito internacional, y una complicidad dentro y fuera de la pista que las convirtió en iconos del deporte americano y en referentes globales del voleibol playa. Son, sencillamente, la mejor pareja de la historia del beach volley.
Los orígenes de una pareja histórica
Kerri Walsh nació el 15 de agosto de 1978 en Santa Clara, California. Creció jugando al voleibol de sala y llegó a ser una de las mejores jugadoras universitarias de su generación en Stanford. Su transición al voleibol playa se produjo en los primeros años 2000, cuando decidió apostar por la modalidad que le ofrecía un mayor potencial de éxito.
Misty May nació el 30 de julio de 1977 en Los Ángeles, California. Hija de Butch May, jugador profesional de voleibol playa en los años 70 y 80, Misty creció literalmente en la arena: las playas de Long Beach eran su segundo hogar desde niña. Su técnica en la recepción y su capacidad para construir el juego desde cualquier posición eran únicos en el circuito femenino.
Se conocieron y comenzaron a jugar juntas en 2001. Desde el primer momento, su combinación resultó explosiva: la potencia y la altura de Walsh en el ataque y el bloqueo, combinadas con la velocidad, la lectura defensiva y la técnica de colocación de May, crearon una pareja que superaba a cualquier rival en prácticamente todas las dimensiones del juego.
Atenas 2004: el primer oro
Los Juegos de Atenas 2004 fueron el escenario del primero de sus tres oros olímpicos. Walsh y May-Treanor (ya casada con el beisbolista Matt Treanor) dominaron el torneo sin ceder ningún set, lo que en el voleibol playa olímpico es una hazaña extraordinaria. La final fue ganada con autoridad ante la pareja brasileña, ante un público que reconoció en ellas a las mejores del mundo.
El impacto mediático del oro de Atenas fue enorme en Estados Unidos. Walsh y May-Treanor se convirtieron en celebrities deportivas con una proyección que iba mucho más allá del mundo del voleibol.
Pekín 2008: la confirmación
En Pekín 2008, con un formato de torneo más exigente y con más parejas del mundo compitiendo al máximo nivel, Walsh y May-Treanor volvieron a ganar el oro. El partido de cuartos de final contra la pareja china fue el más difícil del torneo para las americanas, ante un público local con 12.000 personas. Walsh y May-Treanor lo ganaron con carácter y calidad, demostrando que podían rendir bajo cualquier tipo de presión.
La racha de 112 partidos sin derrota que estaban construyendo en esa época es uno de los récords más extraordinarios de cualquier deporte de pareja en el mundo.
Londres 2012: el tri-campeonato histórico
Los Juegos de Londres 2012 marcaron el final de una era y el colofón definitivo de una carrera sin precedentes. May-Treanor y Walsh Jennings llegaron a Londres como triple campeonas olímpicas aspirantes a serlo por cuarta vez, pero Misty había anunciado que se retiraría tras los Juegos.
El torneo fue más disputado que los anteriores. La pareja ya no era tan dominante como en Atenas o Pekín: el circuito había evolucionado, había más parejas capaces de ganarles, y Walsh llegó a los Juegos con una operación de hombro reciente. Pero ganaron. En la final ante la pareja brasileña, en un partido tenso que no fue tan fácil como los de los años anteriores, Walsh y May-Treanor lograron el tercer oro consecutivo. Misty May-Treanor se retiró inmediatamente después, cumpliendo su promesa.
El legado: más allá de los oros
La influencia de May-Treanor y Walsh en el voleibol playa femenino mundial es incalculable. Elevaron el nivel del deporte, demostraron que una pareja podía dominar durante una década completa con trabajo, talento y dedicación, y pusieron al beach volley femenino en un lugar privilegiado en el panorama del deporte olímpico americano.
Kerri Walsh continuó compitiendo durante años con distintas compañeras, ganando la medalla de bronce en Río 2016 con April Ross y sigiendo siendo referente del circuito bien pasados los cuarenta años.