En el deporte de parejas, la acumulación de títulos durante años requiere dos condiciones difíciles de mantener simultáneamente: que los dos jugadores rindan al máximo nivel durante el mismo período, y que la pareja que forman sea más que la suma de sus partes. Kerri Walsh Jennings y Misty May-Treanor cumplieron ambas condiciones durante más de una década, construyendo el palmarés más impresionante en la historia del voleibol playa y estableciendo un récord de títulos en el FIVB Beach Volleyball World Tour que parece destinado a durar generaciones.
Walsh y May-Treanor comenzaron a jugar juntas en 2001, cuando ambas eran jugadoras establecidas en el circuito pero todavía no habían alcanzado el dominio absoluto que les caracterizaría más adelante. La complementariedad entre las dos era perfecta desde el principio: Walsh, con 1,89 metros, aportaba una presencia en la red excepcional, un bloqueo dominante y un remate de potencia difícil de defender. May-Treanor, con una velocidad y agilidad extraordinarias, era la mejor defensora del circuito, capaz de llegar a balones que parecían imposibles y de levantar la bola en las condiciones más adversas. Su colocación era también de primer nivel, lo que permitía a Walsh rematar desde posiciones siempre favorables. Juntas acumularon más de cien victorias en torneos del circuito FIVB antes de retirarse en 2012.
El récord de títulos del World Tour de Walsh y May-Treanor no es solo un número: es la expresión de once años de trabajo conjunto, de miles de horas de entrenamiento, de adaptación constante a las condiciones cambiantes del circuito —diferentes arenas, diferentes climas, diferentes rivales— y de una mentalidad ganadora que las llevó a ver cada torneo como una oportunidad de seguir escribiendo historia. Cuando se retiraron tras los Juegos de Londres 2012, dejaron un listón tan alto que ninguna pareja posterior ha podido siquiera acercarse en términos de dominio acumulado sobre el circuito mundial.