El voleibol es hoy uno de los deportes más practicados del planeta, con más de 500 millones de federados en todo el mundo. Su origen, sin embargo, es sorprendentemente modesto: nació como alternativa tranquila al baloncesto para que hombres de mediana edad pudieran hacer algo de ejercicio sin tanto contacto físico.
William Morgan y el “Mintonette”
En 1895, William G. Morgan era el director de educación física de la YMCA (Young Men’s Christian Association) en Holyoke, Massachusetts. La YMCA había adoptado con entusiasmo el baloncesto, inventado cuatro años antes por James Naismith, pero Morgan observaba que muchos de sus alumnos —hombres de negocios de mediana edad que asistían a los programas de ejercicio de la YMCA— encontraban el baloncesto demasiado intenso y con demasiado contacto físico.
Morgan inventó el Mintonette, un juego que tomaba el nombre vagamente del bádminton y que consistía en volear una pelota sobre una red sin que tocara el suelo. La primera red que usó era, literalmente, una red de tenis colgada a 1,98 metros del suelo (la altura promedio de los hombros de un hombre adulto).
Para la pelota, Morgan pidió al fabricante Spalding que diseñara algo adecuado. La primera pelota de voleibol fue creada específicamente para ese propósito, aunque Morgan también experimentó con la cámara de una pelota de baloncesto.
El nombre que cambió el deporte
En 1896, durante la primera demostración pública del Mintonette en el International YMCA Training School, el profesor Alfred Halstead observó que la acción más característica del juego era “volear” la pelota sobre la red. Propuso el nombre “volleyball”, que en español se traduciría como “pelota al vuelo” o, simplemente, “voleibol”.
El nuevo nombre capturaba mucho mejor la esencia del juego que “Mintonette”, y fue adoptado de inmediato. Morgan aceptó el cambio sin objeción y desde 1896 el deporte se conoce como voleibol en todo el mundo.
Las reglas originales: completamente diferentes
Las primeras reglas del voleibol de 1895 eran radicalmente distintas a las actuales. No había límite de jugadores por equipo (se adaptaba al número de participantes disponibles), no había límite de toques por equipo antes de pasar la pelota, y se permitía que la pelota rebotara en la red siempre que no cayera al suelo.
Con el tiempo, las reglas se fueron estandarizando: seis jugadores por equipo, tres toques máximos antes de pasar al campo contrario, y la red como obstáculo que la pelota debe superar. Cada modificación reglamentaria fue haciendo el juego más rápido, más técnico y más espectacular.
Del YMCA al mundo: la difusión a través de la guerra
El voleibol se expandió por el mundo de forma inusual: a través del ejército americano. Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses llevaron el voleibol a los países donde estaban destinados. El deporte era ideal para las tropas: requería poco material (una red y una pelota), podía jugarse en casi cualquier superficie y permitía que muchos jugadores participaran simultáneamente.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, el voleibol era ya popular en Europa, Asia, América Latina y el Pacífico. La creación de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) en 1947 formalizó esta presencia global y estableció el camino hacia los Juegos Olímpicos de 1964.