El ataque de primer tiempo es la maniobra táctica más veloz del voleibol y la que más cambia el juego cuando se ejecuta bien. En este ataque, el central ya está en el aire antes de que el colocador toque el balón: hay una señal acordada entre ambos (un gesto del central, una palabra en código, un movimiento específico) que le indica al colocador que el central va a atacar de primer tiempo. Si la comunicación y el timing son perfectos, el central golpea el balón prácticamente en el mismo momento en que el colocador lo suelta.
La clave del ataque de primer tiempo es la sintonía entre el central y el colocador. Esta relación técnica se construye con miles de repeticiones en los entrenamientos: el colocador aprende exactamente a qué altura y en qué posición prefiere el balón cada central; el central aprende a leer las intenciones del colocador y a cronometrar su salto con precisión. Los mejores dúos central-colocador del mundo parecen compartir una comunicación telepática en el campo.
El ataque de primer tiempo tiene un efecto táctico que va más allá de su propio éxito. Cuando el equipo rival sabe que hay una amenaza seria de primer tiempo en el centro de la red, sus bloqueadores deben prestar atención al central, lo que retrasa su capacidad de moverse hacia las posiciones de los atacantes de segundo o tercer tiempo (los extremos). Esta distracción del bloqueo es a veces el mayor beneficio del primer tiempo: no es el ataque en sí, sino los espacios que abre para los demás rematadores.
Las variantes del ataque rápido: el back row attack
El ataque rápido no se limita a los jugadores de primera línea. Los ataques desde la segunda línea (back row attack, también llamados pipe o D) permiten atacar desde zonas 1, 6 o 5 del fondo de la cancha. Estos ataques de segundo tiempo desde el fondo son una variante táctica importante porque añaden una dimensión de ataque que el bloqueo contrario no puede cubrir con solo tres bloqueadores en la red.
El sistema 5-1 y el uso del primer tiempo
El sistema de juego más usado en el voleibol de alto nivel es el 5-1: un colocador fijo y cinco atacantes. En este sistema, el colocador siempre está disponible para levantar, lo que permite desarrollar combinaciones tácticas complejas incluyendo los ataques de primer tiempo. El sistema 6-2 (dos colocadores) también usa ataques rápidos, pero con menos consistencia en el colocador puede haber más variabilidad en los primeros tiempos.