El wakeboard no solo vive en los lagos y los cable parks. Como cualquier deporte con una cultura propia, ha dejado su huella en el cine, los videojuegos, la publicidad y, sobre todo, en el mundo digital.
El wakeboard en el cine y la televisión
Durante los años 90 y 2000, el wakeboard aparecía regularmente en anuncios de refrescos, coches y ropa deportiva. La imagen de un rider volando sobre el agua era sinónimo de libertad, juventud y adrenalina, valores que las marcas buscaban asociar a sus productos.
En el terreno del entretenimiento, el wakeboard ha protagonizado documentales y películas de surf culture que retratan el estilo de vida de los riders. Estos documentales, producidos generalmente por las propias marcas de wakeboard, tienen una calidad cinematográfica elevada y funcionan tanto como marketing como como arte.
Los videojuegos de wakeboard
A principios de los años 2000, el boom de los deportes extremos en los videojuegos —impulsado por el éxito de la serie Tony Hawk’s Pro Skater— animó a varios estudios a desarrollar juegos de wakeboard.
Wakeboarding Unleashed (2003, Activision) fue probablemente el más conocido. El juego permitía realizar trucos en entornos costeros y urbanos, con un sistema de puntuación similar al de los juegos de skateboard. Aunque tuvo buenas críticas entre los fans del deporte, no alcanzó la popularidad masiva de sus referentes del skate.
YouTube y la nueva economía del rider
La aparición de YouTube cambió las reglas del juego. Los riders que antes dependían de las revistas y la televisión para conseguir visibilidad y sponsors ahora podían publicar sus propios vídeos y llegar directamente a su audiencia.
Canales como los de Hyperlite, Liquid Force o los perfiles personales de riders como Shaun Murray acumulan millones de visitas. Los travel videos —grabaciones de riders viajando por el mundo en busca de nuevos spots— se convirtieron en un género propio con una estética muy cuidada y una narrativa de aventura y libertad que resuena con millones de espectadores.
Hoy, Instagram y TikTok han tomado el relevo, y los mejores riders del mundo generan ingresos significativos directamente desde sus redes, sin necesidad de ganar competiciones.