El windsurf suele aparecer en los titulares por sus récords de velocidad: los 98 km/h de Antoine Albeau, las velas a plena potencia en el canal de Lüderitz. Pero hay otra cara del windsurf que es igualmente fascinante y mucho menos conocida: la del windsurf como vehículo de exploración y travesía, capaz de cruzar océanos enteros impulsado únicamente por el viento.
Las travesías de larga distancia en windsurf son uno de los capítulos más épicos de la historia del deporte. Requieren una combinación muy diferente de habilidades respecto al windsurf de competición o de velocidad: resistencia física y mental para días o semanas de navegación continuada, conocimientos de meteorología oceánica y navegación, y la capacidad de gestionar el cansancio, las condiciones adversas y el aislamiento del mar abierto.
Los vientos alisios del Atlántico —los vientos del noreste que soplan de manera constante durante los meses de invierno boreal en el trópico— son el motor natural de las grandes travesías atlánticas. Estos vientos, que propulsaron durante siglos los barcos de vela de las rutas comerciales entre Europa y América, son también perfectos para el windsurf: constantes, suficientemente fuertes y orientados en la dirección correcta para una travesía de este a oeste. Los windsurfistas aventureros han aprendido a aprovecharlos del mismo modo que los navegantes del pasado.
Las travesías costeras son la modalidad más accesible de este tipo de expediciones. Recorrer la costa de Portugal, seguir la cornisa cantábrica o navegar a lo largo de toda la costa atlántica africana son aventuras que combinan el windsurf con la exploración cultural y geográfica. Los récords de distancia en un solo día superan los 500 kilómetros en condiciones de viento fuerte y sostenido, una cifra que habría parecido imposible en los primeros años del deporte pero que hoy es alcanzable con los equipos modernos y las condiciones adecuadas. Estas expediciones continúan siendo uno de los grandes horizontes abiertos del windsurf para los riders que buscan algo más que la competición o la velocidad pura.