España era terreno abonado para el wingfoil antes de que el deporte existiera. Los mismos factores que habían convertido al país en una potencia mundial del kitesurf y el windsurf —vientos atlánticos constantes en Tarifa y Canarias, costas mediterráneas con vientos térmicos, una comunidad de deportistas de agua curtida en deportes de foil y viento— crearon las condiciones ideales para que el wingfoil se desarrollara rápido y con fuerza.
Los primeros: 2019 y los early adopters
Los primeros wingfóilers en España llegaron en 2019, importando el entusiasmo que habían visto en los vídeos virales de Kai Lenny y otros atletas hawaianos. Eran principalmente kitesurfers y windsurfistas con experiencia en foil que buscaban una nueva sensación: deportistas de los spots más activos de Tarifa, El Médano (Tenerife) y Fuerteventura.
Este primer grupo era pequeño pero muy activo en redes sociales. Los vídeos de las primeras sesiones de wingfoil en el estrecho de Gibraltar y en las playas canarias empezaron a circular en Instagram y YouTube, despertando la curiosidad de la comunidad náutica española. Las tiendas especializadas comenzaron a recibir preguntas sobre equipos, y las primeras escuelas incorporaron el wingfoil a su oferta.
2020-2021: la explosión
La pandemia de 2020 aceleró en España lo que habría tardado años en madurar. El confinamiento creó una demanda reprimida de actividades al aire libre, y el wingfoil ofrecía exactamente lo que los deportistas buscaban: un deporte individual, en la naturaleza, sin aglomeraciones y con una curva de aprendizaje más corta que el kitesurf.
Las escuelas que en 2019 habían añadido el wingfoil como actividad secundaria lo convirtieron en 2020 en su principal oferta. En Tarifa, donde el viento de Levante y Poniente sopla con regularidad durante todo el año, decenas de nuevas escuelas de wingfoil abrieron en 2020 y 2021. El mismo fenómeno se reprodujo en Fuerteventura, Lanzarote y El Médano.
En el Mediterráneo, la expansión fue algo más lenta porque los vientos son menos constantes, pero la Comunitat Valenciana (especialmente Cullera y Gandía), Sitges y Roses en Catalunya, y Mallorca y Menorca desarrollaron comunidades de wingfoil activas a lo largo de 2021 y 2022.
Tarifa: el capital europeo del wingfoil
Tarifa se convirtió rápidamente en el spot de wingfoil más importante de Europa, una posición que ya ocupaba en kitesurf. Las razones son evidentes: el viento de Levante, que puede soplar durante varios días consecutivos a velocidades de 15-30 nudos, crea condiciones perfectas para todos los niveles. El agua relativamente plana en la bahía de la Punta de Tarifa permite a los principiantes aprender sin el reto adicional del oleaje.
Las escuelas de kitesurf establecidas en Tarifa, muchas de ellas con décadas de experiencia formando a deportistas de todo el mundo, incorporaron el wingfoil con naturalidad. El Levante que antes se dividía entre kitesurfers y windsurfistas ahora también lo compartían los wingfóilers, que ocupaban su propio espacio de agua en las playas de Los Lances y Valdevaqueros.
Las Islas Canarias: viento todo el año
Las Islas Canarias ofrecen algo que pocos sitios del mundo pueden igualar para el wingfoil: viento de alisio casi constante durante todo el año. Fuerteventura, con spots como El Cotillo y La Laguna, y Lanzarote, con Famara y La Santa, se convirtieron en destinos internacionales de wingfoil desde 2020.
Lo que diferencia las Canarias de Tarifa es la variedad: en el archipiélago se puede encontrar agua absolutamente plana para aprender y progresar, olas de calidad para el wave wingfoil, y condiciones de viento muy distintas entre islas e incluso entre calas de la misma isla. Gran Canaria, con sus playas de Pozo Izquierdo y Vargas, añade la opción de wingfoil en condiciones de viento fuerte y mar de fondo.
La RFEV y la institucionalización del deporte
La Real Federación Española de Vela asumió la tutela del wingfoil como disciplina náutica en España a partir de 2021. La RFEV, que ya gestionaba el kitesurf y varias modalidades de vela y remo, incorporó el wingfoil a su estructura federativa, organizó los primeros campeonatos nacionales y comenzó a trabajar con clubes náuticos para extender la práctica más allá de los spots tradicionales de viento.
Esta institucionalización fue importante para la legitimación del deporte en España: permitió a los practicantes competir bajo un paraguas federativo reconocido, accedió a subvenciones públicas para escuelas y clubes, y dio visibilidad al wingfoil ante los medios deportivos nacionales.
Atletas españoles en la escena internacional
España ha comenzado a producir riders que compiten en el circuito internacional de wingfoil. Deportistas provenientes del kitesurf y el windsurf han hecho la transición con éxito, llevando la experiencia acumulada en foil y deportes de viento al nuevo contexto del wingfoil. El nivel técnico de la escena española es reconocido en Europa, y las competiciones organizadas en Tarifa y Canarias atraen a riders internacionales de primer nivel.
El wingfoil en España tiene todas las condiciones para seguir creciendo: viento, calidad de spots, tradición en deportes náuticos y una comunidad entusiasta que no deja de expandirse.