El ajedrez se juega en un tablero cuadrado de 64 casillas, alternando colores claro y oscuro, organizado en un cuadrado de ocho filas por ocho columnas. Cada jugador dispone de dieciséis piezas con movimientos propios y bien definidos. Comprender cómo se mueve cada pieza es el primer paso para adentrarse en este juego milenario.
El peón
El peón es la pieza más numerosa y, aparentemente, la más débil. Sin embargo, su potencial estratégico es enorme. El peón avanza hacia adelante una sola casilla por turno, excepto en su primer movimiento, en el que puede avanzar una o dos casillas. A diferencia del resto de piezas, el peón captura en diagonal: toma la pieza rival que se encuentre en la casilla diagonal delantera, no la que tiene enfrente. Los peones no pueden retroceder.
La torre
La torre se mueve cualquier número de casillas en línea recta, ya sea horizontal o verticalmente, siempre que el camino esté libre de piezas. Es una pieza de gran potencia que resulta especialmente valiosa en las fases finales de la partida, cuando el tablero está más despejado. Su valor equivale aproximadamente a cinco peones.
El alfil
El alfil se mueve cualquier número de casillas en diagonal. Hay una restricción importante: cada alfil permanece siempre en casillas del mismo color durante toda la partida. Por eso, cada jugador tiene un alfil de casillas blancas y otro de casillas negras. Su valor equivale aproximadamente a tres peones.
El caballo
El caballo es la pieza más peculiar del ajedrez. Se mueve en forma de L: dos casillas en una dirección (horizontal o vertical) y luego una casilla en perpendicular, o viceversa. La característica más importante del caballo es que puede saltar sobre cualquier pieza, propia o rival, que se interponga en su camino. Esto le otorga una capacidad táctica única que ninguna otra pieza posee. Su valor equivale aproximadamente a tres peones.
La dama
La dama combina los movimientos de la torre y del alfil: puede moverse cualquier número de casillas en cualquier dirección (horizontal, vertical o diagonal), siempre que no haya piezas interpuestas. Es la pieza más poderosa del tablero y su pérdida suele ser determinante para el resultado de la partida. Su valor equivale aproximadamente a nueve peones.
El rey
El rey es la pieza más importante aunque no la más poderosa en cuanto a movimiento. Solo puede desplazarse una casilla en cualquier dirección: horizontal, vertical o diagonal. El rey no puede moverse a una casilla donde quedaría en jaque (bajo ataque de una pieza rival). Proteger al rey es el objetivo fundamental de la defensa, mientras que amenazarlo es el objetivo del ataque.
Tabla de valores aproximados
| Pieza | Valor (en peones) |
|---|---|
| Peón | 1 |
| Caballo | 3 |
| Alfil | 3 |
| Torre | 5 |
| Dama | 9 |
| Rey | Inapreciable |
Estos valores son orientativos y varían según la posición. Un alfil que controla muchas casillas abiertas puede valer más que un caballo encerrado, y un peón pasado a punto de coronar puede superar en valor a un alfil.