En el baloncesto 3x3, donde los equipos son fluidos y los torneos se ganan en un día, el ranking mundial individual FIBA 3x3 es la medida más objetiva de quién es el mejor jugador del mundo en cada momento. Y el jugador que más tiempo ha ocupado la cima de ese ranking es, sin ninguna duda, el serbio Dušan Bulut.
El récord que define una era
Desde que FIBA estableció el ranking individual como herramienta central del circuito profesional de 3x3, el nombre de Dušan Bulut ha aparecido en la cima con una frecuencia sin precedentes. Durante los años de máximo esplendor de su carrera —especialmente entre 2013 y 2020— Bulut fue número 1 del mundo de manera casi ininterrumpida, con solo breves períodos en los que algún rival le desplazó temporalmente de la cima.
El número total de semanas que Bulut ha pasado como número 1 del ranking FIBA 3x3 es un récord de la disciplina que refleja no solo su calidad en un momento puntual, sino su consistencia a lo largo de varios años y múltiples temporadas del circuito.
Lo que hace el récord aún más extraordinario
Para entender el mérito del récord de Bulut, hay que comprender cómo funciona el sistema de ranking y qué exige mantener el número 1 durante tanto tiempo.
El ranking FIBA 3x3 premia los resultados recientes: los puntos tienen una caducidad temporal, lo que significa que un jugador que deja de competir o que deja de ganar pierde posiciones aunque haya acumulado muchos puntos anteriormente. Mantenerse en el número 1 durante meses y años requiere ganar sistemáticamente en los torneos más importantes del circuito, con independencia de con quién se forme el equipo en cada torneo.
Bulut lo hizo. Año tras año, con diferentes compañeros en función de la disponibilidad y del formato de cada torneo, siguió siendo el jugador más valorado del circuito según la objetividad de los puntos acumulados.
Los rivales del número 1
Que Bulut haya dominado el ranking no significa que el circuito fuera sencillo o que no hubiera competencia. A lo largo de los años, múltiples jugadores han desafiado su posición en la cima:
- Karlis Lasmanis (Letonia), cuya victoria olímpica en Tokyo 2020 le catapultó al ranking de élite y le mantuvo en posiciones altas durante una temporada completa.
- Jugadores serbios compañeros de Bulut como Stefan Stojačić y Marko Savić, que en determinados períodos se situaron muy cerca del número 1.
- Jugadores franceses como el icónico Halfdan Bank, que ha sido una figura relevante en el ranking europeo.
- Jugadores de Asia —especialmente de China, Mongolia y Kazajistán— que han ido creciendo en el ranking a medida que el 3x3 asiático ha madurado.
Pero ninguno ha conseguido mantener el número 1 durante el período prolongado que Bulut ha dominado, lo que hace de su récord el más significativo de la historia individual del circuito.
El ranking como legado
Para muchos, el ranking de Bulut no es solo una estadística. Es la representación cuantitativa de algo que cualquiera que haya seguido el 3x3 sabe: que hay un jugador que fue simplemente mejor que todos los demás durante la primera gran era del baloncesto 3x3 federado.
El dominio de Bulut coincidió con los años en que el 3x3 creció de ser un circuito incipiente a convertirse en deporte olímpico. En ese período crucial para la historia del deporte, el número 1 del mundo era serbio, y eso tuvo consecuencias sobre la percepción del 3x3 como disciplina seria y competitiva.
La ironía de Tokyo 2020
La única sombra en el palmarés de Bulut —y en el dominio serbio del 3x3 en esos años— es la eliminación en cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. El equipo serbio, con Bulut como número 1 del mundo, cayó ante un rival menor en la fase eliminatoria y se quedó sin medalla en los primeros Juegos en los que el 3x3 era olímpico.
Esta paradoja —el mejor jugador del mundo, sin medalla olímpica en la primera edición olímpica del deporte— es uno de esos capítulos que el deporte produce para recordar que los rankings reflejan consistencia, pero que el deporte en vivo siempre puede deparar sorpresas en un solo partido. Bulut tuvo la oportunidad de reivindicarse en Paris 2024, donde la selección serbia volvió a ser uno de los favoritos al oro.