En el bandy, los récords de dominio de un país no tienen precedente en ningún otro deporte de equipo de competición internacional regular. La Unión Soviética primero, y Rusia después, han construido a lo largo de décadas una hegemonía en el Campeonato del Mundo de bandy que no tiene equivalente: ningún otro país ha acumulado tantos títulos mundiales en este deporte, y ninguna otra nación ha mantenido una superioridad tan sostenida durante tanto tiempo.
El inicio del dominio: 1957
El récord comenzó a escribirse en la primera edición del Campeonato del Mundo, celebrado en Finlandia en 1957. La Unión Soviética se proclamó campeona del mundo con plena autoridad, ganando todos los partidos del torneo sin conceder el título a ninguno de los otros tres participantes (Suecia, Finlandia y Noruega). No fue una victoria ajustada: fue el primer capítulo de una historia de dominación que se prolongaría durante décadas.
La URSS ganó el Campeonato del Mundo en las ediciones siguientes de forma casi continua, en lo que pasó a ser el ritmo normal del bandy internacional: Rusia gana, y el resto del mundo compite por el segundo puesto. Esta situación, aunque frustrante para los países rivales, fue también el motor del desarrollo del bandy escandinavo: Suecia, Finlandia y Noruega tuvieron que mejorar constantemente su nivel para poder competir con la URSS, lo que elevó el nivel general del deporte.
Los años 1990: el paréntesis sueco
La disolución de la Unión Soviética en 1991 creó una interrupción en el dominio ruso que permitió a Suecia vivir su período de mayor éxito en los Campeonatos del Mundo. Con la selección rusa en proceso de reorganización y algunos de sus mejores jugadores en la incertidumbre de la transición postsovética, Suecia aprovechó la apertura para ganar varios títulos mundiales en la década de los noventa.
Este paréntesis sueco fue importante para la historia del bandy: demostró que el dominio soviético no era invencible y que otros países podían alcanzar el nivel necesario para ganar el Campeonato del Mundo con la preparación y la organización adecuadas. Sin embargo, fue precisamente eso: un paréntesis. Rusia reorganizó su estructura deportiva y volvió a la cima del bandy mundial con una fuerza renovada a partir del año 2000.
El récord en el siglo XXI
En el siglo XXI, Rusia ha continuado acumulando títulos mundiales con una regularidad que no ha encontrado rival. Año tras año, la selección rusa llega al Campeonato del Mundo como favorita absoluta y, en la mayoría de las ocasiones, confirma ese estatus ganando el torneo. Las excepciones —las victorias suecas o de otros países— son celebradas en el mundo del bandy como auténticas sorpresas, lo que da idea de cuán consolidado es el dominio ruso.
El número total de títulos mundiales de Rusia (sumando los soviéticos) convierte a este país en el dominador más aplastante de la historia de cualquier Campeonato del Mundo en deportes de equipo sobre hielo. Ni siquiera Canadá en el hockey sobre hielo o Estados Unidos en el béisbol internacional han mantenido un dominio tan sostenido durante tanto tiempo como Rusia en el bandy.
Las razones del dominio: un sistema que funciona
El récord de títulos mundiales de Rusia no es fruto de la casualidad ni de una ventaja natural inexplicable. Es el resultado de un sistema deportivo que funciona de forma extraordinariamente eficiente para producir jugadores de bandy de élite: la cultura del deporte en Siberia y los Urales, las escuelas deportivas especializadas, la Superliga como crisol de la excelencia competitiva y el orgullo nacional asociado a la representación de Rusia en los torneos internacionales. Mientras ese sistema siga funcionando, el récord de títulos mundiales de Rusia en el bandy continuará creciendo.