El bandy es un deporte donde los marcadores altos son la norma, no la excepción. La combinación de un campo grande, porterías de tamaño considerable y la limitación del contacto físico crea un juego fluido donde los goles no son eventos extraordinariamente raros, sino la consecuencia natural de los periodos de dominio de un equipo sobre otro. Cuando a esto se añade una diferencia de nivel significativa entre los equipos, los marcadores pueden alcanzar cifras que en otros deportes serían consideradas históricas.
El contexto de las grandes goleadas
Para entender por qué se producen goleadas extremas en el Campeonato del Mundo de bandy, hay que entender la estructura del torneo y la distribución de niveles entre los países participantes. En las primeras ediciones, con solo cuatro países en liza (URSS, Suecia, Finlandia y Noruega), todos con niveles relativamente cercanos, los marcadores eran contenidos. Las diferencias más grandes no superaban los cinco o seis goles.
A medida que el torneo fue incorporando nuevos participantes —países con poca o ninguna tradición en el bandy, que se incorporaban gracias a los programas de desarrollo de la FIB— las diferencias de nivel en algunos partidos se hicieron abismales. Un equipo de Rusia o Suecia enfrentado a una selección de un país que lleva solo cinco o diez años practicando bandy a nivel organizado puede producir marcadores extraordinariamente abultados, con diferencias de veinte o más goles.
Las características del juego que facilitan los goles
Varias características del bandy contribuyen a que los marcadores sean más elevados que en deportes comparables. La portería (3,5 x 2,1 metros) es grande para la calidad de los disparos que los jugadores de élite son capaces de ejecutar, lo que hace que en los períodos de dominio de un equipo, las oportunidades de gol se conviertan en goles con más frecuencia que en otros deportes de equipo.
El espacio de juego también contribuye: en la gran pista de bandy, los ataques tienen más espacio para desarrollarse, lo que crea más situaciones de uno contra uno o de superioridad numérica que en deportes disputados en pistas más pequeñas. Cuando un equipo es muy superior técnica y tácticamente, este espacio juega en su favor: tiene más libertad para crear ocasiones y convertirlas.
La limitación del contacto físico es otro factor. En el hockey sobre hielo, el contacto intenso puede romper el ritmo de los ataques y ralentizar el juego incluso cuando un equipo es muy inferior; en el bandy, la restricción del contacto físico hace que la superioridad técnica se traduzca más directamente en dominio del juego y en goles.
Las grandes goleadas en la historia del torneo
La historia del Campeonato del Mundo de bandy registra varios partidos con marcadores extremos, casi siempre entre las potencias históricas del deporte y los países que se incorporaron al torneo en fase de desarrollo. La selección de Rusia, en sus partidos contra rivales con muy poca experiencia en el bandy, ha alcanzado marcadores de 25 o más goles en algún partido de las primeras rondas del torneo, donde la diferencia de nivel entre las naciones participantes es más extrema.
Suecia ha protagonizado partidos similares, aunque con algo menos de frecuencia que Rusia dado que el nivel general de sus rivales directos en el torneo suele ser algo mayor. Finlandia y Noruega también han protagonizado partidos con marcadores muy abultados contra las selecciones más novatas del torneo.
El sistema de protección de los equipos débiles
La FIB ha tomado medidas a lo largo de los años para reducir el impacto de estas grandes diferencias de nivel en la experiencia competitiva de los países en desarrollo. El sistema de grupos del Campeonato del Mundo intenta distribuir los equipos de forma que los partidos más desiguales ocurran en las primeras fases de clasificación, mientras que las fases finales reúnen a los equipos de nivel más parejo.
Además, la creación de torneos de desarrollo específicos para los países con menor nivel ha proporcionado a estos equipos un escenario más adecuado para competir y mejorar, en lugar de enfrentarse directamente a las potencias mundiales en una primera ronda. Esta estrategia ha contribuido a elevar el nivel general del Campeonato del Mundo y a reducir la frecuencia de las goleadas más extremas.