El arma es el elemento más técnico y personal del equipamiento de un biatleta. Los competidores de élite trabajan estrechamente con fabricantes y armeros para personalizar cada detalle de su carabina, desde el gatillo hasta la culata, buscando el equilibrio perfecto entre precisión, velocidad de recarga y comodidad durante el esquí.
La carabina reglamentaria
Desde la profesionalización del biatlón moderno, el arma estándar de competición es una carabina de cerrojo de calibre .22 LR (Long Rifle). Este calibre sustituyó al rifle de calibre 7,62 mm de origen militar en 1978, cuando la IBU apostó por un arma más segura, manejable y adecuada para el esquí.
Las características técnicas reglamentarias son:
- Calibre: .22 LR (5,6 mm)
- Peso mínimo: 3,5 kg (incluidos todos los accesorios)
- Tipo de acción: cerrojo (bolt-action). No se permiten rifles semiautomáticos
- Cargador: el atleta carga manualmente las balas en el cargador antes de cada sesión de tiro
- Mira: se usan miras metalicas de anillo (dioptrías), no miras telescópicas. La prohibición de las miras ópticas es una norma fundamental del reglamento
Los componentes personalizables
Los biatletas de élite personalizan extensamente sus armas dentro del margen que permite el reglamento:
La culata: se ajusta a la anatomía del atleta, incluyendo la longitud del palo de culata, la posición del apoyo de mejilla y el ángulo del conjunto. Muchos atletas usan culatas de aluminio o fibra de carbono para reducir el peso.
El gatillo: el peso del gatillo (la fuerza necesaria para disparar) es un parámetro crítico. Demasiado ligero y puede dispararse accidentalmente; demasiado pesado y el esfuerzo desestabiliza el arma. Los biatletas lo ajustan con precisión de gramos.
La mira trasera (dioptrías): el disco trasero con un pequeño orificio circular por el que el biatleta alinea el punto de mira frontal con la diana. Los atletas pueden ajustar la apertura del orificio según la luz ambiental.
El transporte del arma
Durante el esquí, la carabina se transporta en la espalda mediante un arnés específico. El reglamento exige que el cañón apunte siempre hacia arriba para evitar accidentes. El arnés debe estar bien sujeto para que el rifle no se mueva durante el movimiento del esquí, pero también debe permitir una extracción rápida al llegar al campo de tiro.
Los biatletas practican miles de veces el gesto de coger el arma de la espalda, apoyarla en el hombro y apuntar, hasta que se convierte en un movimiento automático que consumen el menor tiempo posible.
La munición
Las balas de calibre .22 LR utilizadas en biatlón son proyectiles de plomo recubierto de cobre de alta precisión. Los equipos nacionales seleccionan lotes de munición que han testeado previamente para garantizar la máxima consistencia balística. La velocidad inicial del proyectil ronda los 320-360 m/s. Las marcas más utilizadas en competición incluyen Lapua, RWS y Eley.
Mantenimiento y temperatura
Las bajas temperaturas del invierno afectan al rendimiento de la carabina: la lubricación puede espesarse y hacer el cerrojo más duro, o la munición puede comportarse de forma ligeramente distinta. Los armeros de los equipos nacionales ajustan el mantenimiento del arma según las condiciones ambientales de cada competición.