En los libros de historia del BMX, hay una página que es más larga que todas las demás. Es la página dedicada a Mariana Pajón, la ciclista colombiana que durante más de una década ha definido lo que significa la excelencia en el BMX Racing femenino. Sus registros son tan extraordinarios que resulta difícil encontrar términos de comparación en el ciclismo contemporáneo.
Los números de una carrera histórica
Los números de la carrera de Mariana Pajón hablan por sí solos. Más de diez Campeonatos del Mundo UCI de BMX Racing a lo largo de su carrera, incluyendo varios títulos consecutivos que representan períodos de dominio absoluto sobre el circuito internacional. Dos medallas de oro olímpicas en Londres 2012 y Río 2016, más una medalla de plata en Tokyo 2020. Es la deportista colombiana con más medallas olímpicas en la historia del país.
Pero los números no cuentan todo. Lo que los números no capturan completamente es la consistencia de Pajón: competir durante más de quince años al máximo nivel, ganar en circunstancias diversas, adaptarse a los cambios del deporte y de los rivales, superar lesiones y seguir siendo la referencia cuando una nueva generación de riders llegó al circuito.
La primera colombiana en ganar un oro olímpico
El 9 de agosto de 2012, en Londres, Mariana Pajón se convirtió en la primera colombiana en ganar una medalla de oro olímpica. El impacto de ese momento en Colombia fue enorme: un país con una rica tradición ciclista en carretera pero sin grandes logros en las disciplinas olímpicas de acción vio cómo una joven de Medellín llegaba al podio más alto del mundo.
El primer oro fue solo el comienzo. La hazaña de Río 2016 —defender el título olímpico, algo que pocos riders de cualquier disciplina consiguen— confirmó que Londres no había sido un golpe de suerte sino el reflejo de una excelencia sistemática. Dos oros olímpicos consecutivos son uno de los registros más difíciles de igualar en el BMX.
Una carrera sin parangón en el BMX femenino
Para encontrar un punto de comparación con el palmarés de Pajón en el BMX femenino, habría que recurrir a figuras de otros deportes ciclistas. En el BMX específicamente, ninguna otra rider se acerca a su combinación de oros olímpicos, títulos mundiales y longevidad en la cima del deporte.
Su dominio fue tan pronunciado durante el período 2011-2016 que muchas de sus rivales competían entre sí por las posiciones de podio que Pajón no ocupaba. La curva de aprendizaje de sus perseguidoras fue, en cierta medida, determinada por lo que ella les permitía aprender: para crecer como riders, necesitaban enfrentarse a ella, y enfrentarse a ella significaba perder durante años antes de acercarse.
El legado más allá de los títulos
Mariana Pajón ha transformado el BMX colombiano. Antes de ella, Colombia no era una potencia del BMX Racing. Después de ella, el país tiene un sistema de formación, instalaciones y una base de riders jóvenes que aspiran a seguir su camino. Es el legado más duradero de una carrera excepcional: no solo los trofeos, sino la infraestructura humana y deportiva que ha generado con su ejemplo.
Su nombre está en la misma lista que los grandes del olimpismo latinoamericano. Cuando se hable de los mejores deportistas que América Latina ha dado al mundo en el siglo XXI, Mariana Pajón siempre estará en esa conversación.