En el BMX Freestyle, la pregunta sobre cuál es el truco más difícil no tiene una respuesta simple, porque la dificultad no es solo una cuestión de física sino también de consistencia y de riesgo. Un truco que alguien ha ejecutado una sola vez en condiciones especiales no tiene el mismo peso que uno que se realiza regularmente en competición. Con ese criterio, el doble backflip y sus variaciones combinadas son los candidatos más sólidos al título de truco más difícil del BMX Freestyle moderno.
El backflip simple —una rotación completa hacia atrás en el eje lateral— fue durante años el truco más espectacular del BMX. Cuando se ejecutó por primera vez en competición, la comunidad del BMX reaccionó con incredulidad y euforia simultáneas. Con el tiempo, el backflip se convirtió en un elemento estándar del repertorio de los riders de élite. El doble backflip —dos rotaciones completas hacia atrás en el tiempo de vuelo de un solo salto— es la versión que llevó esa rotación al siguiente nivel de imposibilidad. Para completarlo, el rider necesita generar en el despegue una velocidad de rotación que le permita completar dos vueltas completas antes de aterrizar. La diferencia de velocidad angular entre un backflip simple y un doble es enorme, y el margen de error en el aterrizaje es mínimo: llegar ligeramente tarde en la segunda rotación significa aterrizar sobre el cuello o la cabeza.
Pat Casey ha sido el nombre más asociado a la exploración de los límites del BMX Freestyle en su era. Su valentía para intentar trucos que otros riders rechazan, y su capacidad para ejecutarlos con el control suficiente para sobrevivir al intento y eventualmente dominarlos, lo convierte en la figura central del BMX más extremo. Las combinaciones que añaden al doble backflip rotaciones del cuadro o del manillar representan el estado más avanzado del arte en el freestyle: trucos que requieren una coordinación entre el cuerpo, la bicicleta y el tiempo de vuelo de una complejidad que solo unos pocos riders del mundo tienen los fundamentos técnicos para siquiera intentar. La frontera del BMX Freestyle sigue desplazándose, y Casey es uno de los que la empuja.