Francesco Friedrich es, sin discusión, el piloto de bobsleigh más dominante de la historia reciente del deporte. El alemán nacido en 1990 en Pirna, Sajonia, ha protagonizado uno de los períodos de hegemonía más impresionantes de cualquier deporte olímpico: desde su primer título mundial en 2017 hasta los Juegos de Pekín 2022, Friedrich ganó prácticamente todo lo que se puso a su alcance en las pistas de bobsleigh de todo el mundo.
Su palmarés es de una extensión difícil de igualar en el bobsleigh moderno. Friedrich ha ganado el Campeonato del Mundo tanto en bob de dos personas como en bob de cuatro personas en varias ocasiones, ha acumulado numerosas victorias en la Copa del Mundo y ha completado su colección con oros olímpicos en Pyeongchang 2018 y en Pekín 2022. La capacidad de ganar en ambas modalidades —dos y cuatro personas— lo distingue de muchos otros campeones que han dominado solo en una de las dos categorías.
Lo que hace a Friedrich tan especial es la combinación de talento natural y sistema. El bobsleigh alemán cuenta con el respaldo de un sistema deportivo y tecnológico de primer nivel mundial: ingenieros que diseñan los trineos más rápidos, instalaciones de entrenamiento de vanguardia y una cultura de excelencia técnica que se remonta a las décadas de dominio de la Alemania del Este. Friedrich es el mejor representante de este sistema, pero también sería un campeón extraordinario en cualquier otro equipo: su lectura del hielo, su suavidad en el manejo del timón y su capacidad para reproducir tiempos casi idénticos en las cuatro mangas de una competición son habilidades que le pertenecen a él, no al material.