Devon Harris nació en 1964 en Kingston, Jamaica, y llegó al bobsleigh por un camino que nadie habría podido predecir. Oficial del ejército jamaicano con buenos antecedentes como atleta, Harris fue reclutado para el proyecto más improbable de la historia olímpica: formar un equipo de bobsleigh en un país tropical sin nieve, sin montañas y sin ninguna tradición en los deportes de invierno.
Su historia en los Juegos de Calgary 1988 es la base real de la película Cool Runnings, aunque con diferencias significativas respecto a la versión hollywoodiense. Harris y sus compañeros —Dudley Stokes, Michael White y Chris Stokes— aprendieron desde cero los fundamentos de un deporte completamente ajeno a su cultura y su geografía. Sus buenas cualidades atléticas, en particular la velocidad de sprint que les permitía registrar buenos tiempos de salida, convivían con una inexperiencia técnica en la pista que les pasó factura en el resultado final. El volcado en la prueba de cuatro personas y las imágenes de los atletas cargando el trineo hasta la meta se convirtieron en el símbolo de su participación.
Lo que hace a Devon Harris una figura más interesante que el personaje de la película es lo que vino después. Su carrera posterior al bobsleigh lo transformó en un conferenciante y escritor que ha dedicado décadas a difundir el mensaje de superación que encarna la historia del equipo de 1988. Sus libros para niños y sus charlas sobre liderazgo usan Calgary como punto de partida para hablar de la capacidad humana para enfrentar obstáculos aparentemente imposibles, demostrando que la historia del equipo jamaicano de bobsleigh tiene un valor que trasciende ampliamente el deporte.