En el bobsleigh, la carrera comienza antes de que el trineo toque el hielo de la pista propiamente dicha. Los primeros 15 metros desde la línea de salida —el tramo en que la tripulación empuja el trineo desde la parada hasta el punto donde todos suben a bordo— son el momento más crítico de cada manga y el que más intensamente trabajan los equipos en los entrenamientos fuera de la pista.
La correlación estadística entre el tiempo de salida en 15 metros y el tiempo total del descenso es uno de los datos más citados en el análisis del bobsleigh de élite. Los estudios realizados con datos de Copa del Mundo y Juegos Olímpicos muestran que el tiempo de salida explica más de la mitad de la varianza en el resultado final: dos equipos con igual calidad de pilotaje pero con una diferencia de 0,10 segundos en la salida verán esa diferencia amplificada al final de la pista. La física del bobsleigh lo explica: la velocidad adicional generada en la salida se mantiene prácticamente constante a lo largo de todo el descenso, ya que la pista y la gravedad hacen el trabajo pero no pueden «cancelar» la ventaja inicial.
Los mejores tiempos de salida de la historia del bobsleigh se han conseguido en competiciones de máximo nivel, cuando la presión olímpica o mundial saca lo mejor de los empujadores. Los equipos alemanes y canadienses han sido históricamente los más consistentes en la salida, combinando programas de reclutamiento específicos de atletas de potencia con técnicas de entrenamiento del empuje desarrolladas durante décadas. Cada décima de segundo ganada en los primeros 15 metros es, en el bobsleigh de élite, más valiosa que cualquier mejora técnica que se pueda hacer en el trineo.