El peso es uno de los factores más importantes en el rendimiento de un trineo de bobsleigh. A diferencia de muchos deportes donde el peso del atleta es una variable a minimizar, en el bobsleigh el peso del conjunto trineo-tripulación tiene un efecto positivo sobre la velocidad: una masa mayor genera más inercia y, en condiciones de igual habilidad de pilotaje, un trineo más pesado baja por la pista a mayor velocidad. El reglamento de la IBSF fija pesos máximos precisamente para limitar esta ventaja.
Los límites establecidos por la normativa varían según la modalidad. Para el bob de dos personas masculino, el peso máximo del conjunto trineo más tripulación es de 390 kilogramos; para el femenino, 330 kilogramos. El bob de cuatro personas masculino tiene un límite de 630 kilogramos. El monobob femenino, con un solo tripulante, tiene un límite de 270 kilogramos. Estos límites se verifican antes de cada manga mediante controles de peso en la zona de salida.
Cuando la tripulación natural no alcanza el peso máximo permitido, el reglamento autoriza a añadir lastres de plomo en posiciones específicas del trineo. La distribución de estos lastres también está reglamentada: no pueden colocarse en cualquier posición, ya que la ubicación del centro de gravedad afecta a la maniobrabilidad del trineo. Los equipos trabajan con sus ingenieros para optimizar tanto el peso total como su distribución, buscando la combinación que maximice la velocidad sin comprometer la facilidad de manejo en las curvas más exigentes de la pista.