En el bobsleigh, la carrera se decide en gran medida antes de que el trineo haya recorrido siquiera 15 metros. El empuje inicial —los escasos segundos en que la tripulación empuja el trineo desde la parada hasta el punto en que suben a bordo— es el momento más crítico de toda la competición y el que más recursos y entrenamiento específico requiere de los equipos de alto rendimiento.
La física explica por qué la salida es tan determinante. El trineo parte desde cero y necesita ser acelerado hasta la velocidad máxima con la que entrará en la pista de descenso. Una vez en movimiento, la pista y la gravedad hacen el resto del trabajo, pero la velocidad inicial —la energía cinética que la tripulación logra transmitir al trineo en esos primeros metros— se mantiene prácticamente a lo largo de todo el descenso. Un empuje superior en la salida se traduce directamente en una velocidad mayor en cada curva y en un tiempo total menor al final de la pista.
El tiempo de salida se mide oficialmente en los primeros 15 metros desde la línea de partida. Este tiempo parcial es uno de los datos más observados en el bobsleigh de competición: permite a los equipos y a los analistas separar el componente humano del descenso (el empuje) del componente técnico (la pilotaje del trineo). Los mejores empujadores del mundo provienen con frecuencia de las pistas de atletismo o de los campos de rugby y fútbol americano, donde la potencia explosiva en distancias cortas es la capacidad física más valorada. Un tiempo excepcional en los 15 metros de salida es la firma de una tripulación de primer nivel mundial.