Si alguien pregunta cuáles son los deportes más practicados del mundo, la respuesta habitual incluye fútbol, baloncesto, cricket, tenis, voleibol. La bocce y la pétanque rara vez aparecen en esa lista, aunque juntas y sumadas a todas sus variantes —bochas argentinas, bocha brasileña, bowls inglés, boccia paralímpica— podrían rivalizar con muchos de los grandes deportes globales en número de practicantes.
Los números que nadie cuenta
La FIPJP declara tener afiliaciones en más de 100 países, con entre 10 y 15 millones de jugadores federados de pétanque en todo el mundo. Solo en Francia, el país donde nació la pétanque moderna, se estima que hay más de 3 millones de jugadores habituales, de los cuales alrededor de 350.000 están federados.
Si a estos números se suman los jugadores de bocce italiana (la Federazione Italiana Bocce tiene más de 4 millones de practicantes en Italia), las bochas argentinas (cientos de miles en la FAB), la bocha brasileña (especialmente fuerte en el sur del país), el bowls inglés (millones de practicantes en el Reino Unido y la Commonwealth), y los jugadores informales de bocce en Estados Unidos (estimaciones de entre 25 y 35 millones), el total puede superar con facilidad los 50 o 60 millones de personas en el mundo.
Por qué no los conocemos
Si tantas personas juegan a las bochas, ¿por qué este deporte tiene tan poca visibilidad mediática? La respuesta tiene varias capas:
La dimensión recreativa: La mayoría de los jugadores de bochas y pétanque no compiten en torneos federados ni aspiran a hacerlo. Juegan por placer, en el parque, en el jardín de casa, en el club del barrio. Ese inmenso volumen de práctica informal no aparece en las estadísticas deportivas y no genera noticias.
El perfil demográfico: Históricamente, las bochas han sido un deporte más practicado por adultos mayores que por jóvenes. Eso las aleja del perfil de deportes con grandes audiencias mediáticas, que se construyen principalmente sobre el seguimiento de los jóvenes.
La falta de espectáculo visual: Una ronda de pétanque o bocce puede durar entre 10 y 30 minutos. Para el espectador no iniciado, los lanzamientos pueden parecer repetitivos y la tensión de las mediciones es difícil de transmitir por televisión sin conocer el deporte. El formato no está diseñado para el espectáculo televisivo.
La ausencia de grandes inversiones de marketing: Los grandes deportes mediáticos son también grandes negocios con inversiones millonarias en marketing, retransmisiones y patrocinios. La bocce y la pétanque son deportes esencialmente populares, con muy poca inversión comercial y sin las grandes ligas profesionales que generan seguimiento masivo.
La invisibilidad como virtud
Paradójicamente, muchos aficionados a las bochas y la pétanque ven la falta de visibilidad mediática como una ventaja, no como un defecto. El deporte sigue siendo lo que era: un juego popular, accesible, que no requiere instalaciones costosas ni equipamiento caro, que puede practicarse a cualquier edad y que tiene una dimensión social y comunitaria que los deportes mediáticos han perdido en gran parte.
En los parques del sur de Francia, en los clubs italianos de Buenos Aires, en los jardines de los veteranos italoamericanos de Nueva York, la pétanque y las bochas se juegan igual que hace cien años: con amigos, con buena conversación, con competitividad y buen humor. Sin cámaras, sin patrocinadores, sin redes sociales. Solo bolas, un cochinillo y la vieja pregunta de quién está más cerca.