Los 12 strikes que cambian todo
Conseguir un juego perfecto de 300 puntos en bowling requiere algo matemáticamente simple pero prácticamene extraordinario: derribar los 10 pinos con el primer lanzamiento en cada uno de los 10 frames, más dos lanzamientos perfectos adicionales en el décimo frame. En total, 12 strikes consecutivos sin un solo error.
El proceso tiene una narrativa propia que todo jugador que lo ha vivido describe de forma similar. Los primeros tres o cuatro strikes pasan casi desapercibidos —encadenar tres o cuatro seguidos es algo que ocurre regularmente a jugadores avanzados—. A partir del quinto o sexto strike, los compañeros de juego empiezan a prestar atención. Con ocho o nueve strikes, el silencio se instala alrededor del carril. En el décimo frame, con once strikes consecutivos en el marcador y solo uno más por lanzar para conseguir el 300, la presión psicológica es aplastante.
Los jugadores que han pasado por eso describen ese último lanzamiento como el más difícil de sus vidas, independientemente de su experiencia. El cuerpo tiene que ejecutar el movimiento exactamente igual que en los once lanzamientos anteriores, pero la mente sabe perfectamente lo que hay en juego.
¿Cuántas personas lo han conseguido?
La USBC (United States Bowling Congress) registra y certifica los juegos perfectos conseguidos en competiciones sancionadas. Los datos son sorprendentes: solo en Estados Unidos, se registran entre 40.000 y 60.000 juegos perfectos al año en competiciones amateurs sancionadas. Desde que la USBC comenzó a llevar un registro sistemático, el número acumulado supera el millón de juegos perfectos certificados.
Esto significa que el juego perfecto, aunque siga siendo una hazaña excepcional para cualquier jugador que lo consigue, no es un evento rarísimo en términos absolutos. La diferencia entre el 300 amateur y el 300 profesional es enorme: en la PBA Tour, donde las condiciones de las pistas son deliberadamente más difíciles, conseguir un juego perfecto es mucho más infrecuente y valorado.
El juego perfecto más rápido del mundo
Uno de los récords más sorprendentes relacionados con el juego perfecto es el de la velocidad. En 2019, Tom Dougherty estableció un récord al completar un juego perfecto en apenas 86,9 segundos. La técnica utilizada es el “no-step delivery” o lanzamiento sin pasos: el jugador se coloca directamente en la línea de falta y lanza la bola sin el movimiento de aproximación habitual. Aunque esta técnica sacrifica potencia, permite completar los lanzamientos en tiempo récord.
El récord oficial de la velocidad en completar un juego de bowling con puntuación de 300 en competición convencional (con los pasos de aproximación normales) es considerablemente mayor, pero sigue siendo impresionantemente breve: los mejores jugadores del mundo completan un 300 en menos de 5 minutos.
El juego perfecto más joven y más mayor
El jugador más joven en certificar un juego perfecto en competición sancionada de la USBC tiene años 9 años: Dakota Solonka lo logró en 2001 en Michigan. El jugador más veterano en conseguirlo es un anciano de más de 80 años, lo que demuestra que el bowling, a diferencia de otros deportes, no tiene una edad límite para la excelencia técnica.
La longevidad de los jugadores de bowling de alto nivel es una de las características más llamativas del deporte: jugadores como Walter Ray Williams Jr. han seguido compitiendo y ganando a nivel profesional bien entrados en la cincuentena.
El triple 300: el máximo de máximos
Si un juego perfecto es excepcional, conseguir tres juegos perfectos consecutivos —el llamado “triple 300” o “900 series”— es algo que solo un puñado de jugadores en la historia ha logrado. La primera “900 series” certificada de forma inequívoca fue conseguida por Jeremy Sonnenfeld en 1997 en Lincoln, Nebraska, aunque hubo controversia sobre si las condiciones de la pista eran suficientemente difíciles.
Desde entonces, la USBC ha certificado un reducido número de 900 series oficiales. Cada nueva certificación es noticia en el mundo del bowling, porque el número de jugadores capaces de mantener la concentración y la precisión durante 36 lanzamientos perfectos consecutivos es verdaderamente ínfimo.