El hombre que redefinió los límites del boxeo
Manny Pacquiao nació el 17 de diciembre de 1978 en Kibawe, en la isla de Mindanao, Filipinas, en una familia que vivía en la pobreza más absoluta. Huyó de casa a los 14 años para buscarse la vida en Manila, donde empezó a boxear por comida. Nadie podía imaginar que ese niño delgado y descalzo se convertiría en el único boxeador de la historia en ganar títulos mundiales en ocho categorías de peso distintas.
El ascenso desde la miseria
Sus primeras peleas fueron en Manila por cantidades mínimas de dinero. Debutó como profesional en 1995 con apenas 16 años y un peso de 48 kg. Las primeras temporadas fueron duras: sufrió algunas derrotas y su carrera parecía limitada a las categorías más bajas. Todo cambió cuando llegó a Estados Unidos y se puso bajo las órdenes del legendario entrenador Freddie Roach, quien transformó su estilo y desató todo su potencial.
Ocho categorías, un récord eterno
La hazaña de Pacquiao trasciende al propio boxeo. Conquistó títulos mundiales desde el minimosca hasta el superligero, una franja de más de 20 kg que ningún otro boxeador ha cubierto en toda la historia. Cada vez que subió de categoría, los expertos dudaban. Y cada vez, Pacquiao los hizo callar con actuaciones devastadoras: desmanteló a Oscar De La Hoya en 2008, destruyó a Ricky Hatton en 2009, noqueó a Miguel Cotto ese mismo año.
El mejor libra por libra de su era
Durante varios años consecutivos a finales de los 2000, los expertos lo consideraron unánimemente el mejor boxeador libra por libra del mundo. Su velocidad de manos era sobrehumana, su ángulo de golpeo zurdo creaba problemas para todos los rivales, y su presión de ring era imparable. Combinaba la brutalidad del ko artista con la inteligencia táctica y una condición física excepcional.
La pelea del siglo y el legado
La espera de cinco años para que Mayweather y Pacquiao se enfrentaran fue una de las historias más grandes del boxeo moderno. Cuando por fin pelearon en mayo de 2015, el combate generó más de 400 millones de dólares, la cifra más alta de la historia del boxeo. Mayweather ganó por decisión, pero la carrera de Pacquiao no necesita ese combate para justificarse.
Filipinas y la política
En Filipinas, Pacquiao es más que un deportista: es una institución. Sus victorias paralizaban el país y reducían los índices de criminalidad porque toda la nación estaba pegada al televisor. Aprovechó esa popularidad para entrar en política, siendo elegido congresista y luego senador. Su historia, de la miseria más absoluta a la cima del deporte mundial y el Senado de su país, es una de las más extraordinarias del siglo XXI.