Los deportistas que se convierten en íconos populares más allá de su propio deporte son escasos. Oscar De La Hoya fue uno de ellos. Nacido el 4 de febrero de 1973 en Los Ángeles, California, en el barrio de East Los Angeles, este descendiente de una familia de boxeadores mexicanos se convirtió primero en héroe olímpico y luego en la figura más popular del boxeo americano de su generación, acumulando campeonatos mundiales en seis categorías de peso y títulos de toda clase en una carrera que abarcó más de quince años de alto nivel.
El legado familiar y los inicios en el boxeo
Oscar De La Hoya creció rodeado del boxeo. Su padre, Joel De La Hoya, había boxeado como amateur, y su abuelo también tuvo relación con el deporte. East Los Angeles era —y es— un barrio con una fuerte presencia de la comunidad mexicana y chicana, y el boxeo tenía allí raíces profundas. Desde niño, Oscar aprendió el oficio en el gimnasio y fue construyendo una técnica que ya de adolescente era notablemente más pulida que la de la mayoría de sus rivales de edad.
Su progresión en el circuito amateur fue rápida y llegó a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 como una de las grandes promesas del equipo americano.
Barcelona 1992: el oro más emotivo
El oro olímpico que Oscar De La Hoya ganó en Barcelona el verano de 1992 es uno de los más emotivos de la historia reciente del deporte americano. Su madre, Cecilia González, había muerto de cáncer de mama poco antes de los Juegos, y el joven boxeador de diecinueve años prometió que ganaría la medalla de oro en su memoria. Cumplió su promesa ganando todos sus combates y venciendo en la final al alemán Marco Rudolph por decisión.
La dedicatoria pública de la medalla a su madre, con lágrimas en los ojos en el podio, convirtió a De La Hoya en una figura querida no solo por los aficionados al boxeo sino por millones de personas en todo Estados Unidos y en México. El Golden Boy había nacido como símbolo.
Once títulos mundiales en seis categorías
La carrera profesional de De La Hoya fue una de las más exitosas en términos de palmarés de la historia del boxeo. Ganó su primer título mundial en 1994, en el peso superpluma, y a partir de ahí fue escalando categorías y conquistando campeonatos con una regularidad que resultaba impresionante. Seis categorías de peso diferentes, once títulos mundiales de las cuatro organizaciones principales: WBC, WBA, IBF y WBO.
Entre sus victorias más destacadas están las que obtuvo ante Julio César Chávez (en 1996, deteniéndolo en el cuarto asalto), Pernell Whitaker (por decisión mayoritaria en 1997) y Ike Quartey (por decisión en 1999). También ganó ante Shane Mosley en su primer combate, aunque Mosley le devolvió la derrota en la revancha.
Sus combates de mayor nivel mediático fueron la serie ante Floyd Mayweather Jr. (2007, perdió por decisión dividida en un combate polémico) y ante Manny Pacquiao (2008, perdió por KO en el noveno asalto, su última actuación de alto nivel).
El estilo técnico que lo distinguía
Lo que hacía especial el boxeo de De La Hoya era la elegancia técnica. Era un boxeador zurdo convertido a diestro, lo que le daba una peculiaridad en los movimientos que desconcertaba a sus rivales. Sus combinaciones de jab y derechazo eran modelos de timing y precisión, y su guardia alta le protegía eficazmente de los golpes más peligrosos.
Su velocidad de manos era notable para cualquier categoría de peso, y su movilidad en el ring le permitía controlar la distancia con inteligencia, golpeando cuando quería y alejándose cuando la situación lo requería.
Golden Boy Promotions y el legado más allá del ring
Al retirarse del boxeo activo, De La Hoya fundó Golden Boy Promotions, que se convirtió en una de las empresas de promoción de boxeo más importantes de Estados Unidos. Con esa empresa ha seguido vinculado al deporte que lo hizo famoso, ahora desde el otro lado, organizando los combates de los grandes nombres del boxeo americano.
Oscar De La Hoya es la demostración de que el boxeo puede producir figuras que trascienden el deporte: un campeón olímpico, un múltiple campeón del mundo y un empresario exitoso que lleva décadas siendo un referente del boxeo americano.