Walker Smith Jr. nació el 3 de mayo de 1921 en Ailey, Georgia, aunque creció en Detroit y luego en Nueva York, adonde su familia emigró durante los años de la Gran Depresión. El mundo lo conocería como Sugar Ray Robinson, un nombre que adoptó de un carnet de identidad ajeno para poder boxear antes de la edad reglamentaria, y que se convertiría en el más grande del boxeo mundial.
Los inicios y la época amateur
Robinson fue uno de los mejores boxeadores amateurs de la historia americana. Como amateur ganó 85 combates y perdió ninguno, incluyendo el título nacional amateur de los pesos pluma y del peso ligero. Sus actuaciones llamaron la atención de los entrenadores más reputados de la época y cuando debutó como profesional en 1940, el mundo del boxeo ya esperaba algo especial.
Comenzó en el peso wélter y encadenó una serie de victorias que lo convirtieron en el mejor de la categoría sin que nadie pudiera discutírselo. Entre 1940 y 1951 ganó 91 combates consecutivos, la racha de victorias más larga de un boxeador de primer nivel en la historia moderna del boxeo.
Los títulos mundiales y los grandes combates
Robinson conquistó el título mundial del peso wélter en 1946 al derrotar a Tommy Bell, y lo mantuvo hasta 1951 cuando subió al peso medio para enfrentarse a Jake LaMotta, el único hombre que le había derrotado antes de esa época. El combate, conocido como el “St. Valentine’s Day Massacre”, fue tan unilateral que el árbitro detuvo el encuentro para proteger a LaMotta.
Su historial ante LaMotta resume la complejidad del boxeo: se enfrentaron seis veces, y Robinson ganó cinco. La única derrota fue en 1943, en condiciones de fatiga extrema. Sus otros grandes rivales incluyen a Gene Fullmer, Carmen Basilio y Randy Turpin, todos campeones o aspirantes al título.
En el peso medio, Robinson ganó el título cinco veces diferentes, estableciendo el récord de un boxeador conquistando la misma corona en más ocasiones. Su destreza para recuperar un título después de haberlo perdido era tan notable como la facilidad con que lo ganaba por primera vez.
Estilo: la elegancia convertida en técnica
El apodo “Sugar” lo recibió de un periodista deportivo que lo vio entrenar y exclamó que era “tan dulce como el azúcar”. Esa elegancia no era superficial: Robinson combinaba una velocidad de manos que pocos rivales podían seguir con una potencia de pegada que contradecía su físico estilizado.
Técnicamente, era completo en todos los aspectos. Su guardia era sólida, su esquiva elegante, su jab preciso y su mano derecha devastadora. Pero lo que más lo distinguía era su inteligencia táctica: sabía adaptar su estilo al de cada rival, algo que pocos boxeadores de cualquier época han conseguido.
Legado: el estándar del boxeo moderno
Sugar Ray Robinson falleció el 12 de abril de 1989, víctima del Alzheimer. Su impacto en el boxeo es incalculable. El concepto “libra por libra” fue creado en parte para dar cuenta de su grandeza. Cuando Muhammad Ali fue señalado como “el mejor de todos los tiempos”, el propio Ali reconoció que Robinson era “el maestro”. Sugar Ray Leonard tomó su nombre como homenaje explícito a su figura.
Para los historiadores del boxeo, Robinson no es solo el mejor del peso medio sino el más completo boxeador de todos los tiempos, el estándar contra el que se mide a todos los demás.