El asalto —también llamado round, término tomado del inglés— es la unidad básica de tiempo en la que se organiza un combate de boxeo. Cada asalto tiene una duración fija de tres minutos en el boxeo masculino profesional y amateur estándar, señalada por una campana al inicio y al final. Durante esos tres minutos los dos boxeadores compiten activamente; cuando suena la campana de fin de asalto, deben dejar de golpear inmediatamente.
El minuto de descanso entre asaltos es tan importante como el asalto mismo. Es el momento en que el entrenador evalúa el estado físico del boxeador, le trata posibles cortes con productos hemostáticos, le aplica vaselina en las cejas y en los pómulos para reducir el daño de los golpes, le hidrata y le da instrucciones para el siguiente período. Un buen trabajo de esquina puede cambiar el rumbo de un combate: las indicaciones tácticas correctas en el momento adecuado han llevado a remontadas históricas.
El número de asaltos varía según el nivel del combate. Los títulos mundiales profesionales se disputan siempre a doce asaltos, lo que exige una gestión del esfuerzo completamente distinta a la de un combate corto. Los combates de debut suelen ser de cuatro asaltos. En el boxeo olímpico amateur, el formato desde los Juegos de Londres 2012 es de tres asaltos de tres minutos, con puntuación acumulada. Esta diferencia de formato hace que el boxeo amateur y el profesional exijan perfiles físicos y técnicos algo distintos.