El gancho —llamado hook en inglés— es el golpe lateral del boxeo. Mientras que el jab y el cross viajan en línea recta hacia el objetivo, el gancho describe un arco horizontal, llegando desde el costado con el codo doblado a unos 90 grados y el cuerpo rotando con fuerza. Este trayecto curvo le permite rodear la guardia del rival y golpear en zonas que los golpes directos no alcanzan: las sienes, la mandíbula lateral o el hígado.
Técnicamente, un gancho bien ejecutado implica que el pie del mismo lado que golpea pivota sobre la punta, la cadera gira en la misma dirección que el golpe y el brazo no se extiende del todo —el codo mantiene ese ángulo de 90 grados hasta el impacto—. Si el boxeador estira el brazo en exceso, el golpe pierde potencia y pasa a ser más parecido a un manotazo. La compacidad del gancho es lo que lo hace peligroso.
El gancho de izquierda al hígado merece mención especial. Apuntar a ese órgano, situado bajo las costillas derechas del rival, produce un dolor neurológico tan intenso que puede noquear a un boxeador que no ha recibido ningún golpe en la cabeza. Muchos de los knockouts más llamativos de la historia del boxeo han sido protagonizados por este golpe. Joe Frazier, Marco Antonio Barrera o Julio César Chávez fueron maestros del gancho al cuerpo.