El peso pesado es la categoría reina del boxeo. No tiene límite superior de peso —cualquier boxeador que supere los 90,7 kg (200 libras) compete en ella— y es la división que ha generado los combates más mediáticos, los nombres más icónicos y los momentos más recordados de toda la historia del deporte. El campeón del mundo de peso pesado ha sido, históricamente, la figura deportiva más reconocida del planeta en múltiples épocas.
Desde los tiempos de Jack Dempsey y Joe Louis en las primeras décadas del siglo XX, pasando por la era dorada de Muhammad Ali, Joe Frazier y George Foreman en los años 70, hasta la explosiva llegada de Mike Tyson en los 80, el peso pesado ha sido siempre el escaparate principal del boxeo. Cada generación ha tenido su gran campeón: Rocky Marciano, que se retiró invicto; Sonny Liston, campeón intimidante que Ali derrotó dos veces; Evander Holyfield, que venció dos veces a Tyson; Lennox Lewis, que unificó los títulos a principios de los 2000; los hermanos Klitschko, que dominaron la categoría durante una década; y más recientemente Anthony Joshua y Oleksandr Usyk.
El peso pesado tiene la particularidad de que un solo golpe puede cambiar el resultado en cualquier momento. La potencia de los púgiles en esta categoría es tal que ningún combate está decidido hasta que suena la campana final. Esta imprevisibilidad, combinada con el historial de figuras carismáticas y culturalmente relevantes que han ostentado el título, es lo que convierte al peso pesado en el centro gravitacional del boxeo mundial.