El uppercut es el golpe más espectacular del repertorio básico del boxeo. A diferencia del jab, el cross o el gancho —que viajan en planos más o menos horizontales—, el uppercut se desplaza verticalmente: arranca desde abajo, a la altura de la cadera, y asciende con fuerza hacia el mentón o el plexo solar del rival. Su trayectoria ascendente es lo que lo hace especialmente efectivo y también lo que lo hace difícil de ejecutar bien.
La mecánica del uppercut empieza con una ligera flexión de rodillas que baja el centro de gravedad. Desde ahí, el boxeador empuja con las piernas mientras la cadera rota y el brazo sube con el codo apuntando hacia abajo. El puño llega al objetivo con la palma mirando hacia el propio boxeador. El movimiento es compacto, explosivo y se genera de los pies hacia arriba, no solo del brazo. Un uppercut lanzado solo con el brazo sin la intervención del cuerpo pierde casi toda su potencia.
Este golpe es el favorito de los combates a distancia corta, donde los golpes directos no tienen espacio para desarrollarse. Cuando dos boxeadores están muy juntos —al salir de un clinch o después de que uno de ellos haya conseguido meterse dentro de la guardia del otro—, el uppercut se convierte en el arma más peligrosa disponible. Grandes pegadores como Mike Tyson, Roy Jones Jr. o Manny Pacquiao lo convirtieron en firma de su estilo.