El nacimiento de una competición legendaria
En 1950, representantes de siete países se reunieron en la ciudad de Hamilton, en las islas Bermudas, para disputar el primer campeonato mundial de bridge por equipos. El nombre del lugar quedó para siempre vinculado a la competición más importante del bridge: el Bermuda Bowl.
Aquella primera edición fue modesta en número de participantes pero pionera en ambición: por primera vez, los mejores jugadores de bridge del mundo se enfrentaban en condiciones estandarizadas y con un título oficial en juego. El equipo de Estados Unidos ganó esa primera edición, pero no tardaría en encontrar un rival de una altura inesperada.
El formato actual
El Bermuda Bowl se celebra cada dos años, en los años impares. Participan los mejores equipos del mundo, clasificados a través de sus campeonatos zonales. El número de equipos participantes ha crecido desde los 7 originales hasta los 20-24 actuales, procedentes de las seis zonas de la World Bridge Federation.
El formato combina una fase de grupos o todos contra todos inicial, donde cada equipo juega contra todos los demás de su grupo en partidos de 16-20 manos, seguida de una fase eliminatoria (cuartos de final, semifinales y final) en formato de partidos más largos (normalmente 32-48 manos por partido en las fases avanzadas).
Los partidos se puntúan en IMPs (International Match Points) y luego en Victory Points para la clasificación grupal. La intensidad de los partidos finales, con decenas de manos disputadas durante dos o tres días, convierte el Bermuda Bowl en el mayor desafío intelectual del bridge de competición.
El Equipo Azul italiano: la dinastía más grande
La historia del Bermuda Bowl tiene un protagonista absolutamente dominante: el Equipo Azul italiano (Gli Azzurri). Entre 1957 y 1975, Italia ganó el Bermuda Bowl en 13 de 15 ediciones, incluyendo rachas de victorias consecutivas que ningún otro equipo en ningún deporte de equipo ha igualado con tanta claridad en relación a la profundidad del campo rival.
El Equipo Azul incluía figuras legendarias como Giorgio Belladonna, Pietro Forquet, Benito Garozzo y Walter Avarelli, que forjaron un estilo de juego tan preciso y coordinado que desconcertaba a todos sus rivales. El sistema de licitación Romano (llamado así por Avarelli-Belladonna) y el sistema Blue Club de Garozzo-Forquet fueron innovaciones que redefinieron el bridge de alto nivel.
Estados Unidos y el resto del mundo
Estados Unidos ha sido el otro gran protagonista del Bermuda Bowl, con un palmarés que incluye más de una docena de victorias. Los equipos americanos han incluido a figuras como Bob Hamman, considerado el mejor jugador de bridge de todos los tiempos por muchos expertos, y Bobby Wolff, que ganó el Bermuda Bowl en múltiples ocasiones a lo largo de dos décadas.
En las décadas más recientes, el panorama se ha diversificado. Polonia, Francia, Países Bajos y Brasil han ganado el campeonato y han demostrado que la competición ya no es un duopolio italoamericano. La aparición de equipos de China, India e Indonesia en las fases eliminatorias más recientes indica que el bridge de alto nivel está globalizándose.
Momentos memorables
El Bermuda Bowl ha producido partidas memorables que los aficionados al bridge recuerdan durante décadas. El partido final entre Italia y América del Norte en la Olimpiada de 1972, ganado por Italia en la última mano, está considerado uno de los momentos más dramáticos de la historia del bridge competitivo.
El papel del Vugraph (la transmisión en vivo de las manos de bridge a una pantalla de proyección para el público) convirtió las finales del Bermuda Bowl en espectáculos que podían seguir centenares de aficionados. Con la llegada de internet, el Vugraph digital ha permitido que las finales del Bermuda Bowl sean seguidas en directo por decenas de miles de personas en todo el mundo.