Un récord de permanencia sin precedentes
En el mundo del bridge competitivo, el ranking mundial de la World Bridge Federation es el baremo más objetivo de quién es el mejor jugador del mundo en cada momento. Y durante más de veinte años, ese ranking tuvo un solo nombre en la primera posición: Bob Hamman.
Esta permanencia en el número uno del mundo durante dos décadas es un récord que trasciende el bridge y entra en la categoría de logros deportivos extraordinarios en cualquier disciplina. Mantener el nivel más alto del mundo durante tanto tiempo, contra la competencia de cientos de jugadores de primer nivel de decenas de países, requiere no solo talento sino una consistencia y una dedicación que muy pocos deportistas en cualquier disciplina alcanzan.
El ranking de la WBF: qué mide y cómo funciona
El ranking mundial de bridge de la World Bridge Federation se calcula a partir de los resultados en los principales campeonatos internacionales reconocidos por la WBF: el Bermuda Bowl, la Olimpiada de Bridge, los Campeonatos de Europa, América del Norte, Asia-Pacífico y otras competiciones zonales de alto nivel.
Los jugadores acumulan puntos según el nivel del campeonato, el resultado obtenido (campeón, finalista, semifinalista, etc.) y el número de participantes. El ranking premia la consistencia a largo plazo: no basta con ganar un gran torneo, hay que mantener ese nivel torneo tras torneo, año tras año.
Los componentes del récord de Hamman
El récord de Hamman en el número uno del mundo no se construyó con una sola victoria espectacular sino con la acumulación implacable de buenos resultados durante décadas:
12 victorias en el Bermuda Bowl: el Campeonato del Mundo más importante, ganado en doce ocasiones distintas con distintos compañeros a lo largo de su carrera.
Múltiples Olimpiadas de Bridge: victorias también en la competición más completa del bridge mundial.
Campeonatos de América del Norte: innumerables victorias en los campeonatos continentales organizados por la ACBL, que son el más alto nivel de competición americano.
Decenas de torneos internacionales por parejas: victorias en torneos de gran nivel en Europa y América que contribuyeron a mantener su posición de número uno.
Longevidad: el elemento más impresionante
Lo que quizá más sorprende del récord de Hamman no es la cantidad de victorias sino el período de tiempo durante el que mantuvo su nivel. Empezó a ganar títulos mundiales en los años 70 y siguió haciéndolo en los 80, los 90 y los 2000. Eso es más de tres décadas en la élite absoluta del bridge mundial.
En los deportes físicos, la edad pone un límite claro a la carrera de élite: un atleta de pista raramente compite al más alto nivel pasados los 35 años. En el bridge, la ausencia de exigencias físicas extremas permite a los jugadores mantener o incluso mejorar su nivel bien entrados los 50, 60 e incluso los 70 años, siempre que la mente se mantenga aguda.
Hamman es el ejemplo más extremo de esta longevidad: un jugador que fue el mejor del mundo durante dos décadas y que siguió siendo uno de los mejores durante muchos años más, demostrando que en el bridge, más que en ningún otro deporte, la experiencia y el conocimiento acumulado son los activos más valiosos.
El legado del récord
El récord de permanencia de Hamman en el número uno mundial es uno de los argumentos más sólidos para quienes lo consideran el mejor jugador de bridge de todos los tiempos. Si se mide la grandeza por la consistencia en el tiempo —no por el número de títulos en un período corto— entonces Hamman tiene pocos rivales no ya en el bridge sino en el deporte en general.
Su récord de permanencia en el primer puesto del ranking mundial ha inspirado a generaciones de jugadores americanos y de todo el mundo que han visto en él el modelo de lo que un jugador de bridge puede lograr con talento, dedicación y la determinación de seguir mejorando año tras año.